Portada de la versión holandesa de la obra El talismán de Walter Scott.
Esta es una muy aleccionadora prábola árabe que se encuentra en la extraorninaria obra del autor escocés Walter Scott, titulada "El talisman." En la novela, el personaje que es indistintamente identificado como Hamako, Teodorico de Engaddi, y que realmente era dentro de la ficción histórica del interesante relato, Alberico Mortemar, un anacoreta residente en una caverna en el desierto, le proporciona al Caballero del Leopardo Yaciente, sir Kenneth, el siguiente aleccionador relato, que él llama parábola:
"Un labriego pidió al Cielo que lloviera y murmuraba porque el agua no le era enviada según su conveniencia. Para castigar su impaciencia, Alá envió al Éufrates sobre sus tierras, y el río arrastró al labriego y las haciendas, para que quedase completamente satisfecho de sus deseos."