Un Poema de Mayamérica Cortez



EL POR QUÉ DE MI VOZ

Porque necesito soltar mis trenzas de luz y canto,
porque debo remontar los vuelos de mis amplias correrías;
porque necesito contar mis horas de barro y desandar mis caminos.
Porque tengo que exprimir este anhelo
de brincar arroyos y guardar campánulas en mi delantal.

Por todo esto voy a recoger del empedrado
la caída esperanza del hombre y el llanto de sus pasos.
Por esto es que voy a desenraizar
los surcos de carreta y los himnos
desgajados de los amates y guarumos.

Porque me alimentó el pregón de la luna noctámbula
y viejos caserones que bailaban su comparsa de sombra y quietud;
Por todo esto alzo mi vibración
de horizonte y polvo,
de adobo y tejas.

Mi llanto es cosecha de maíz
con voces de grillo y de cenzontles.

Mayamérica Cortez

Fuente:

Poesía Femenina de El Salvador
BREVE ANTOLOGÍA


Dirección de Publicaciones del Ministerio de Educación, San Salvador, 1976.
(Obra preparada dentro de las celebraciones del Año Internacional de la Mujer — 1975).

Buda en Pocas Palabras



 Siddhartha Gautama, Buda, (560-477 a.C.) fue el fundador del budismo, nacido en el sur del subcontinente indio, cerca del Himalaya. Nacido como el príncipe heredero del gran Reino Shakya, el joven Siddhartha había sido preparado para ser rey de acuerdo con los deseos de su padre monarca. Sin embargo, cuando tenía alrededor de 29 años, se enteró del profundo sufrimiento experimentado en la vida por las personas a su alrededor. 
  
 Después del nacimiento de su primer hijo, renunció a su vida de placer y adoptó prácticas ascéticas. Se dio cuenta de que la iluminación no se podía alcanzar a través de la depravación del cuerpo y más tarde se convirtió en un pordiosero. Después de siete años, un día, mientras estaba sentado bajo el árbol Bhodi, se iluminó y se convirtió en Buda, o el Iluminado. Los que habían practicado una vida ascética con Gautama pronto se convirtieron en sus discípulos.

 Más adelante, a las mujeres también se les permitió ser discípulas. A su muerte, pronunció estas palabras a sus adeptos: «Me despido de ustedes; todos los componentes del ser son transitorios; trabajen con diligencia en su salvación».

 Surgieron varias interpretaciones de sus enseñanzas, formándose las sectas Hinayana y Mahayana. El sufrimiento impregna la vida y aleja a un individuo de la salvación o la iluminación. Para experimentar la iluminación, uno debe eliminar el sufrimiento. La causa del sufrimiento es la ignorancia, y puede eliminarse mediante el cese de la conciencia, la percepción, los sentidos corporales, la sensación y, finalmente, el cese de todo deseo. En este punto, uno deja de tener cualquier sentido de apego al mundo, y cesar todos los sentidos corporales e intelecto es cesar la existencia. Sin existencia, uno no tiene nacimiento, ni muerte, ni miseria ni desesperación.

 Para salir de la ignorancia es necesario seguir el «Noble Sendero de los Ocho Principios»:
 
1. Fe correcta.
2. Resolución correcta.
3. Habla correcta.
4. Acción correcta.
5. Vivir correctamente.
6. Esfuerzo correcto.
7. Pensamiento correcto.
8. Concentración correcta.
 
 Ser iluminado significa darse cuenta de que uno está libre de renacimiento y en el estado de nirvana. Según Buda, todas las descripciones afirmativas y negativas del nirvana son incorrectas. Sin embargo, se da el caso de que en el nirvana uno no es un ser individual con identidad personal.

 Estos son algunos de los eventos más importantes en la vida de Buda:

Nacimiento:

Gautama Siddhartha nació en Lumbini, (actual Nepal) en 563 a.C. Era hijo primogénito del rey Suddhodana y la reina Maya.

Vida temprana:

Siddhartha creció en el lujo y estaba protegido de las influencias del mundo exterior. Fue entrenado en las artes marciales, la literatura y otras materias por los mejores maestros de su tiempo.

Los cuatro avistamientos:

Cuando Siddhartha tenía 29 años, se aventuró fuera del palacio y tuvo cuatro avistamientos que cambiaron su vida. Vio a un anciano, un enfermo, un muerto y un asceta errante. Fueron estas vistas las que le hicieron darse cuenta del sufrimiento en el mundo.

Renuncia:

Después de los cuatro avistamientos, Siddhartha renunció a su vida de lujo y se convirtió en un asceta errante. Buscó la iluminación espiritual practicando la meditación y el ascetismo.

Iluminación:

Después de seis años de búsqueda espiritual, Siddhartha logró la iluminación a la edad de 35 años. Se sentó bajo un árbol Bodhi y meditó hasta que alcanzó el Nirvana, el estado de iluminación.

Primer sermón:

Después de alcanzar la iluminación, Siddhartha pronunció su primer sermón en Sarnath, India, donde enseñó las Cuatro Nobles Verdades y el Sendero Óctuplo.

Fundación del budismo:

Siddhartha pasó el resto de su vida viajando y enseñando, reuniendo un gran número de acólitos. Sus enseñanzas se convirtieron en la base del budismo, una de las principales religiones del mundo.

Muerte:

Siddhartha murió a la edad de 80 años en Kushinagar, India. Su muerte se conoce como su "parinirvana" y es celebrada por los budistas de todo el mundo. Su vida había transcurrido en una época floreciente del pensamiento religioso y filosófico que se extendió desde Grecia hasta China. 

Cronología de los Exploradores del Continente Americano


La Santa María

 En esta cronología, los exploradores están relacionados con la nación que patrocinó la expedición (en paréntesis). Es necesario aclarar este punto ya que los exploradores de antaño a menudo trabajaban para naciones distintas a las de su origen. Por ejemplo, Américo Vespucio puede decirse que era italiano; él se consideraba como un ciudadano de Florencia, porque en su tiempo Italia estaba dividida en varias repúblicas pequeñas; su primera exploración marítima fue al servicio de Portugal y las restantes al servicio de España. Henry Hudson era inglés, pero trabajó para los Países Bajos. Juan y Sebastián Cabot, padre e hijo, eran ciudadanos de Venecia, pero exploraron en beneficio de Inglaterra.

1000 Leif Ericson (Noruega)

Exploró la costa atlántica desde Nueva Escocia hasta Rhode Island. Se cree que fue el primer europeo en desembarcar en América.

1488 Bartolomé Díaz (Portugal)

Fue el primer explorador europeo en doblar a principios de 1488 el extremo sur de África (llamado desde entonces Cabo de Buena Esperanza), llegando al océano Índico a partir del Atlántico, uno de los eventos más importantes en la historia de la navegación a vela. Este logro de Díaz abrió la puerta a un mayor comercio con India y otras potencias asiáticas. También incitó al explorador genovés Cristóbal Colón, que entonces vivía en Portugal, a buscar un nuevo patrocinador real para una misión que buscaba establecer su propia ruta marítima hacia el Lejano Oriente.

1492 Cristóbal Colón (España)

El 3 de agosto de 1492 zarparon del puerto de Palos la Santa María, la Pinta y la Niña. El 12 de octubre llegaron a las Islas Bahamas. Colón llamó a la isla San Salvador. Exploró las islas de Cuba y Haití (La Española).

1493 Cristóbal Colón (España)

Exploró las Islas de Sotavento y Puerto Rico. Establecióó el asentamiento de Santo Domingo en la isla de Haití como sede para futuras exploraciones.

1497 Juan Cabot (Inglaterra)

Navegó a lo largo de la costa desde Terranova hasta Maine.

1498 Juan Cabot (Inglaterra)

Navegó desde Terranova hasta la bahía de Chesapeake.

1498 Cristóbal Colón (España)

Exploró la isla de Trinidad y la cercana costa de América del Sur.

1498 Vasco da Gama (Portugal)

Rodeó el Cabo de Buena Esperanza. Cruzó el Océano Índico a la India. Inició el comercio continuo por mar entre Europa y el Lejano Oriente.

1499 Américo Vespucio (España)

Navegó a lo largo de gran parte de la costa de Norteamérica.

1501 Américo Vespucio (Portugal)

En su segundo viaje navegó a lo largo de gran parte de la costa este de América del Sur. (Ambos viajes de este navegante dieron a los geógrafos una buena idea del tamaño del continente de norte a sur).

1502 Cristóbal Colón (España)

Exploró la costa de América Central, desde Panamá hasta Honduras.

1509 Sebastián Cabot (Inglaterra)

Completó la exploración de la costa oriental de Norteamérica.

1513 Ponce de León (España)

Exploró lo que hoy constituye el estado norteamericano de Florida en busca de la "fuente de la juventud".

1513 Vasco Núñez de Balboa (España)

Atisbó el Océano Pacífico desde el Istmo de Panamá el 25 de septiembre de 1513. Esto llevó a la idea errónea de que América del Norte y del Sur podrían ser tan anchas como Panamá.

1519-1521 Hernán Cortés (España)

Conquistó a los indígenas aztecas de México bajo su rey Moctezuma. Gran riqueza en oro y plata fue enviada a España.

1519-1522 Fernando de Magallanes (España)

Primera circunnavegación del mundo. Abandonó España el 20 de septiembre de 1519; fue asesinado en Filipinas el 27 de abril de 1521. La expedición regresó a España el 6 de septiembre de 1522. Reclamó Filipinas para España.

1524 Giovanni da Verrazano (Francia)

Exploró la costa desde Carolina hasta Nueva Escocia. También ingresó al puerto de Nueva York y la bahía de Narragansett.

1530-1536 Francisco Pizarro (España)

Conquistó a los nativos incas del Perú y fundó un asentamiento en lo que hoy es la ciudad de Lima.

1534 Jacques Cartier (Francia)

Exploró el golfo y el río Saint Lawrence hasta llegar a Montreal.

1539-1542 Hernando de Soto (España)

Exploró la Costa del Golfo, desde Florida hasta el río Mississippi. Ingresó en lo que ahora es Georgia, Alabama, Mississippi, Arkansas y Oklahoma. Murió de fiebre y fue enterrado en el río Mississippi.

1540-1542 Francisco Vásquez de Coronado (España)

Descubrió el Gran Cañón de Arizona. También exploró Nuevo México, el área Panhandle de Texas y Kansas.

1577-1580 Francis Drake (Inglaterra)

Segunda circunnavegación del mundo.

1608-1615 Samuel de Champlain (Francia)

Se adentró por el río Saint Lawrence y atravesó los Grandes Lagos hasta el lago Hurón. Descubrió el lago Oneida y el lago Champlain. En total, hizo once viajes. Estableció el comercio de pieles con los indígenas.

1609-1611 Henry Hudson (Países Bajos)

Exploró el río Hudson y la bahía de Hudson. Una tripulación amotinada lo dejó a la deriva en la bahía que hoy lleva su nombre en junio de 1611.

1673 Pere Marquette y Louis Joliet (Francia)

Exploraron el estrecho de Mackinac, el lago Michigan, Green Bay, el río Wisconsin y el río Mississippi hasta el río Arkansas.

1682 Robert Sieur de La Salle (Francia)

Pasó de los Grandes Lagos al río Mississippi y bajó hasta su desembocadura.

Un Poema de Salarrué

Aunque fue más conocido por su narrativa, especialmente sus cuentos, Salvador Salazar Arrué (Salarrué), también escribió poesía, y este pequeño poema es un ejemplo.


MORIR ENTRE MIS MANOS

Ando conociendo mi muerte
en todos los modos:
los terribles, los grandes, los dulces,
los gratos al alma,
Ando revisando el día de la muerte;
la hora, el minuto, el instante.
Quiero amar mi muerte;
quiero morir de vida profunda;
morir de amor inmenso;
conocer la muerte del Hombre;
resonar mi muerte en el "gongo” de la existencia;
convocar a los dioses a la fiesta de mi muerte;
abrir los brazos en los cielos insondables;
descorrer cortinajes de astros
con gesto de actor que va a caer
trágico y cosmogónico,
zodiacal y galáctico;
sonreír con sonrisa de aurora del mundo;
morir en el instante en que muere el mundo;
ahogarme con el sol,
arropado en la noche infinita
y Juego....
despertar niño en la casa materna,
con el leve tic, tac del viejo reloj mientras el gallo canta.

Salarrué

La Expedición de Pedro de Alvarado a Perú (I)

Un suceso no muy conocido de las andanzas del adelantado capitán general Pedro de Alvarado, aunque de mucha importancia porque permite perfilar de mejor manera la personalidad del cruel y avezado conquistador, lo constituye su expedición a Perú, la cual resultó en completo fracaso, al haberse encontrado con uno que lo superaba en todo.


I

 Después de su viaje a España en 1527, en el que se le había conferido por parte del rey Carlos V el título de Gobernador y Capitán General del Reino de Guatemala, y luego de que fuera retenido durante varios meses en la ciudad de México (desde finales de 1528 a mediados de 1530) por la Real Audiencia de la Nueva España, debido a una investigación en su contra, en la que se le adjudicaban 32 cargos, Pedro de Alvarado pudo retornar a Santiago de los Caballeros de Guatemala y tomar posesión de sus funciones para inmediatamente revertir todos los cambios que sus opositores habían realizado durante su ausencia, así como para restablecer el orden que se había desmejorado por la conflictividad entre las distintas facciones de los colonizadores.

 Seguidamente, el asunto que ocupó la atención de Alvarado fue encontrar un sitio adecuado para la construcción de barcos, pues ahora estaba resuelto a realizar el viaje que pretendía en busca de las Islas de las Especias. De acuerdo con las instrucciones del emperador, envió partidas para explorar el litoral con ese fin, y a una distancia de quince leguas de la ciudad, cerca del actual puerto de Iztapa, se halló un sitio propicio, en cuya vecindad había abundante provisión de excelente madera, dándose comienzo de inmediato a la obra.

 Los términos de su comisión establecidos por la Corona establecían que sus descubrimientos y conquistas se limitaban a las islas y tierra firme de esa parte de la Mar del Sur que limitaba con la Nueva España, y de allí en dirección oeste, y se le prohibía establecer asentamiento alguno en un territorio ya asignado a otros. Su nombramiento era de gobernador y alguacil mayor vitalicio, y hasta que se ordenara lo contrario, se le confiaban plenos poderes civiles, militares y judiciales sobre todas las nuevos territorios que encontrara. Durante le placiera a la realeza, también recibiría una doceava parte de todas las ganancias que pudieran resultar en el futuro de sus exploraciones.

 Resulta difícil determinar si la expedición debía ser financiada enteramente o solo en parte a expensas del adelantado; pero en una carta a Carlos V enviada en 1532, en la que expresa su intención de construir y equipar una flota de doce navíos y reunir una fuerza de cuatrocientos hombres, declara que el costo de su concreción pasaría de cuarenta mil castellanos, y que este gasto agotaría sus medios privados. Afirma, por supuesto, que está gastando así todos sus recursos únicamente con su deseo habitual de servir al emperador, y advierte que tiene información de ricas islas cerca de la costa de cuyo descubrimiento Su Majestad debe obtener un gran beneficio.

 Mientras aún se desarrollaba la construcción de su flota, corrían por toda la provincia los rumores de la conquistas de Francisco Pizarro y de las fabulosas riquezas que le habían tocado en suerte. Como se sabe, Pedro de Alvarado no era demasiado escrupuloso en los medios y maneras que empleaba. Él ya había demostrado ser falso con aquel por cuya amistad y favor había sido elevado a su alta posición y, bajo la impresión que le causaban las informaciones procedentes de Perú, su ambición desmedida se excitó al máximo y cambió el rumbo de su misión, considerando seguramente que podría reponer su vaciada bolsa y ganar también la gloria en la tierra de los incas, además de que le parecía mejor emplear hacia allá su contingente, en vez de emprender una búsqueda inútil de islas que nadie había visto todavía. Y consideraba, sin duda, que con unos cuantos cargamentos de oro peruano, que no tardaría en juntar, podría servir a su soberano con mayor provecho. Desde esa perspectiva era una suerte, un hecho providencial, que ahora, cuando la flota estaba casi lista y los hombres equipados y preparados para embarcar, esta cantera magnífica hubiera comenzado al sur de él se encontraba. Al regreso de un navío enviado para abastecer a Panamá se confirmaron los informes de los inmensos tesoros descubiertos en Perú, y el entusiasmo no conoció límites. “Vengan”, dijo Alvarado a los colonos, “vengan conmigo y os haré tan ricos que caminarán sobre barras de oro”.

 Entre los numerosos enemigos de Alvarado, los más poderosos y activos eran los funcionarios del Tesoro de Guatemala, quienes, aunque frecuentemente divididos entre sí, eran constantes en su oposición al gobernador. Ya lo habían denunciado al gobierno local, acusándolo de negligencia en el cumplimiento del deber, de recaudar contribuciones forzadas y de desobediencia a las ordenanzas reales. Estos dirigieron una carta al emperador, informándole de los designios de Alvarado, representando las malas consecuencias que debían resultar de una invasión del territorio de Pizarro, el peligro de retirar de Guatemala una fuerza tan grande de españoles, y solicitando que fuera enviada a la provincia alguna persona de confianza con poder para impedir la salida de todos los que tenían repartimientos y para actuar como gobernador durante la ausencia del adelantado. También informaron a la Audiencia de México de su propósito y de la fuerza de su armamento.

 Aunque estaba plenamente consciente de estos procedimientos, Alvarado no les prestó atención. Continuó con calma sus preparativos, informando a los oficiales de la corona que Guatemala era un área demasiado limitada para su ambición, y que en esta coyuntura venía un mandato que ni siquiera él mismo se atrevió a desatender. Era una orden de la audiencia de México que le prohibía zarpar hasta que hubiera recibido sus instrucciones finales del emperador. Aunque muy molesto por esta interferencia, que atribuyó a las maquinaciones de Cortés, debía, no obstante, someterse a una mayor demora.

 Volvió a dirigir una carta al rey Carlos, pidiéndole permiso para acudir en auxilio de Pizarro, asegurándole que, por lo que había sabido de las dificultades encontradas por aquel conquistador, estaba convencido de su incapacidad para completar por sí solo la conquista del Perú. En un despacho anterior, en el que había pedido sus últimas instrucciones, había rogado que se las concedieran lo más pronto posible. “Porque”, dice, “después de agotar mis medios privados, he contraído fuertes deudas para ahorrarle a Vuestra Majestad todos los gastos”. La flota, le informa, está bien provista de pertrechos y provisiones, la fuerza de hombres casi completa y, para asegurar mejor el éxito de la expedición, declara que tomará el mando de ella en persona, dejando un número suficiente de españoles en la provincia para resguardarse de cualquier posible sublevación de los naturales. Él considera, sin embargo, que hay poco peligro de un brote, “pues”, como comenta con seguridad refrescante, “siempre he obedecido las órdenes de Vuestra Majestad en cuanto al trato amable de los indios”.



Fuente:

Hubert Howe Bancroft
History of Central America
Volume II 1530-1800
San Francisco, 1883



Un Poema de Julia de Burgos




 

POEMA PARA MI MUERTE

Morir conmigo misma, abandonada y sola,
en la más densa roca de una isla desierta.
En el instante un ansia suprema de claveles,
y en el paisaje un trágico horizonte de piedra.

Mis ojos todos llenos de sepulcros de astro,
y mi pasión, tendida, agotada, dispersa.
Mis dedos como niños, viendo perder la nube
y mi razón poblada de sábanas inmensas.

Mis pálidos afectos retornando al silencio
—¡hasta el amor, hermano derretido en mi senda!—
Mi nombre destorciéndose, amarillo en las ramas,
y mis manos, crispándose para darme a las yerbas.

Incorporarme el último, el integral minuto,
y ofrecerme a los campos con limpieza de estrella
doblar luego la hoja de mi carne sencilla,
y bajar sin sonrisa, ni testigo a la inercia.

Que nadie me profane la muerte con sollozos,
ni me arropen por siempre con inocente tierra;
que en el libre momento me dejen libremente
disponer de la única libertad del planeta.

¡Con qué fiera alegría comenzarán mis huesos
a buscar ventanitas por la carne morena
y yo, dándome, dándome, feroz y libremente
a la intemperie y sola rompiéndome cadenas!

¿Quién podrá detenerme con ensueños inútiles
cuando mi alma comience a cumplir su tarea,
haciendo de mis sueños un amasijo fértil
para el frágil gusano que tocará a mi puerta?

Cada vez más pequeña mi pequeñez rendida,
cada instante más grande y más simple la entrega;
mi pecho quizás ruede a iniciar un capullo,
acaso irán mis labios a nutrir azucenas.

¿Cómo habré de llamarme cuando sólo me quede
recordarme, en la roca de una isla desierta?
Un clavel interpuesto entre el viento y mi sombra,
hijo mío y de la muerte, me llamará poeta.

Julia De Burgos (1914-1953)


La Vasija Refrigerante Ambientalista


 is licensed under CC BY-SA 3.0.

 En el mundo rural donde la electricidad aún no ha llegado a millones de personas que se esfuerzan para sobrevivir en un entorno cada vez más deteriorado, se usan varios métodos que han existido durante siglos para conservar los alimentos. Algunos de estos son comunes entre regiones distantes entre sí, pero algunos otros no lo son, como el enfriador hecho de vasijas de barro, ya que su utilidad es específica para regiones con clima cálido.

 Desde los albores de la humanidad, el individuo se vio enfrentado a la necesidad de conservar los alimentos independientemente del clima en el que estuviera estacionada o ubicada la comunidad. Al principio, la gente recolectaba frutas y verduras, cazaba animales o pescaba para proporcionarse el suministro de alimentos. Sin embargo, una vez que se colectaban los productos de la naturaleza, se descubrió que su vida útil comenzaba a deteriorarse hasta que se echaban a perder o se pudrían, de lo que surgió la necesidad de encontrar algunas técnicas para preservarlos.

 El desarrollo de técnicas para conservar los alimentos proporcionó la ventaja de almacenarlos para su posterior consumo en beneficio del grupo cuando la recolección, caza o pesca no era posible. En los climas gélidos, los humanos aprendieron a congelar la carne de foca en el hielo, y en los tropicales aprendieron a secar la comida exponiéndola al sol. Entre los métodos antiguos de conservación de alimentos que todavía se utilizan en muchas partes del mundo, están el secado o deshidratación, el curado, el enfriamiento, la congelación, el azucarado, el encurtido, el enlatado, la fermentación y el entierro.

 En climas tropicales donde no hay electricidad disponible, es posible extender el estado comestible de algunas verduras y frutas, así como otros productos, usando una vasija refrigerante que se puede construir fácilmente con el material adecuado y que no es difícil de conseguir. Este enfriador hecho de vasijas de barro es conocido por su nombre árabe zeer, y su diseño sostenible y económico realmente no es nada novedoso, puesto que muchas personas en el Medio Oriente y África han usado durante mucho tiempo artilugios similares para evitar que los alimentos se echen a perder en sus climas cálidos y secos.

 Los pasos para hacer un enfriador de vasijas de barro, son pocos:

  1. Obtener dos vasijas de cerámica sin esmaltar, una que quepa dentro de la otra, más un poco de arena y agua. 
  2. Llenar el fondo de la vasija más grande con un par de pulgadas de arena.
  3. Poner la vasija más pequeña en la más grande.
  4. Llenar el espacio entre las ollas con arena. 
  5. Verter agua en la arena, toda la que quepa.
  6. Cubrir las vasijas con una tapa de cerámica o un paño húmedo. 
 Eso es todo. El artefacto refrigerante está listo para almacenar alimentos en su interior. Se debe agregar agua a la arena todos los días, porque el refrigerador zeer usa la evaporación para enfriar los alimentos. A medida que el agua se evapora a través de la arcilla, libera energía en el aire y enfría el espacio dentro de la vasija interna. El refrigerante de la nevera o refrigerador eléctrico en realidad funciona de manera similar, utilizando la evaporación para extraer el calor del aparato.

 Estos enfriadores de vasija pueden ser muy útiles en lugares que no tienen suministro de electricidad; pero también son excelentes para las personas que no tienen refrigeradores, que necesitan más espacio o que quieren reducir sus pagos mensuales de energía, además de que son apropiados para el medio ambiente, ya que no requieren ningún tipo de combustible.

 Es muy recomendable mantener esta vasija refrigerante en un lugar fresco, en la sombra, de ser posible posicionado a cierta altura para que circule el aire a su alrededor, lo cual ayuda al proceso de evaporación del agua.

 Según el sitio web Survival Sullivan, en este refrigerador artesanal se puede guardar carne, que puede mantenerse hasta por catorce días; frutas y vegetales cuya duración es variable porque es distinta para cada producto; y bebidas que saben mejor refrigeradas.

 De más está decir, o tal vez no, que no se debe tener la expectativa de obtener con este refrigerador artesanal el nivel de refrigeración que proporciona uno eléctrico, pues su función principal es la prolongación del estado comestible de los alimentos en comparación a lo que durarían en la temperatura ambiente. En los últimos años, varias organizaciones no gubernamentales han estado promocionando el uso de este útil artefacto en las áreas carentes de electricidad en África, pues aunque fue en ese continente donde se encontraron las primeras evidencias arqueológicas de su uso alrededor de 2500 a. C., había desaparecido del entorno africano. 

Parábola Sarracena

Portada de la versión holandesa de la obra El talismán  de Walter Scott . Esta es una muy aleccionadora prábola árabe que se encuentra en la...

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