La Vasija Refrigerante Ambientalista


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 En el mundo rural donde la electricidad aún no ha llegado a millones de personas que se esfuerzan para sobrevivir en un entorno cada vez más deteriorado, se usan varios métodos que han existido durante siglos para conservar los alimentos. Algunos de estos son comunes entre regiones distantes entre sí, pero algunos otros no lo son, como el enfriador hecho de vasijas de barro, ya que su utilidad es específica para regiones con clima cálido.

 Desde los albores de la humanidad, el individuo se vio enfrentado a la necesidad de conservar los alimentos independientemente del clima en el que estuviera estacionada o ubicada la comunidad. Al principio, la gente recolectaba frutas y verduras, cazaba animales o pescaba para proporcionarse el suministro de alimentos. Sin embargo, una vez que se colectaban los productos de la naturaleza, se descubrió que su vida útil comenzaba a deteriorarse hasta que se echaban a perder o se pudrían, de lo que surgió la necesidad de encontrar algunas técnicas para preservarlos.

 El desarrollo de técnicas para conservar los alimentos proporcionó la ventaja de almacenarlos para su posterior consumo en beneficio del grupo cuando la recolección, caza o pesca no era posible. En los climas gélidos, los humanos aprendieron a congelar la carne de foca en el hielo, y en los tropicales aprendieron a secar la comida exponiéndola al sol. Entre los métodos antiguos de conservación de alimentos que todavía se utilizan en muchas partes del mundo, están el secado o deshidratación, el curado, el enfriamiento, la congelación, el azucarado, el encurtido, el enlatado, la fermentación y el entierro.

 En climas tropicales donde no hay electricidad disponible, es posible extender el estado comestible de algunas verduras y frutas, así como otros productos, usando una vasija refrigerante que se puede construir fácilmente con el material adecuado y que no es difícil de conseguir. Este enfriador hecho de vasijas de barro es conocido por su nombre árabe zeer, y su diseño sostenible y económico realmente no es nada novedoso, puesto que muchas personas en el Medio Oriente y África han usado durante mucho tiempo artilugios similares para evitar que los alimentos se echen a perder en sus climas cálidos y secos.

 Los pasos para hacer un enfriador de vasijas de barro, son pocos:

  1. Obtener dos vasijas de cerámica sin esmaltar, una que quepa dentro de la otra, más un poco de arena y agua. 
  2. Llenar el fondo de la vasija más grande con un par de pulgadas de arena.
  3. Poner la vasija más pequeña en la más grande.
  4. Llenar el espacio entre las ollas con arena. 
  5. Verter agua en la arena, toda la que quepa.
  6. Cubrir las vasijas con una tapa de cerámica o un paño húmedo. 
 Eso es todo. El artefacto refrigerante está listo para almacenar alimentos en su interior. Se debe agregar agua a la arena todos los días, porque el refrigerador zeer usa la evaporación para enfriar los alimentos. A medida que el agua se evapora a través de la arcilla, libera energía en el aire y enfría el espacio dentro de la vasija interna. El refrigerante de la nevera o refrigerador eléctrico en realidad funciona de manera similar, utilizando la evaporación para extraer el calor del aparato.

 Estos enfriadores de vasija pueden ser muy útiles en lugares que no tienen suministro de electricidad; pero también son excelentes para las personas que no tienen refrigeradores, que necesitan más espacio o que quieren reducir sus pagos mensuales de energía, además de que son apropiados para el medio ambiente, ya que no requieren ningún tipo de combustible.

 Es muy recomendable mantener esta vasija refrigerante en un lugar fresco, en la sombra, de ser posible posicionado a cierta altura para que circule el aire a su alrededor, lo cual ayuda al proceso de evaporación del agua.

 Según el sitio web Survival Sullivan, en este refrigerador artesanal se puede guardar carne, que puede mantenerse hasta por catorce días; frutas y vegetales cuya duración es variable porque es distinta para cada producto; y bebidas que saben mejor refrigeradas.

 De más está decir, o tal vez no, que no se debe tener la expectativa de obtener con este refrigerador artesanal el nivel de refrigeración que proporciona uno eléctrico, pues su función principal es la prolongación del estado comestible de los alimentos en comparación a lo que durarían en la temperatura ambiente. En los últimos años, varias organizaciones no gubernamentales han estado promocionando el uso de este útil artefacto en las áreas carentes de electricidad en África, pues aunque fue en ese continente donde se encontraron las primeras evidencias arqueológicas de su uso alrededor de 2500 a. C., había desaparecido del entorno africano. 

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