Violencia Ultraderechista en Bolivia



    En publicaciones destacadas en el sitio web de TeleSURtv de Venezuela, se informa de la escalada de violencia desatada por grupos afiliados a las organizaciones de la ultraderecha boliviana, que se considera muy fuerte e intocable, principalmente en el departamento de Santa Cruz, cuyo gobernador Luis Fernando Camacho, fue detenido por las autoridades el pasado 28 de diciembre siguiendo una orden judicial. La ola de violencia de carácter terrorista está siendo desarrollada en protesta por la detención de quien consideran su máximo líder los grupos que hicieron lo mismo en 2019, en el marco del golpe de Estado contra el presidente Evo Morales.

    Grupos extremistas y progolpistas bolivianos incendiaron este viernes las instalaciones de la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT) y atacaron el edificio de Impuestos Nacionales, mientras que también destrozaron la fachada de la televisora estatal ENTEL en el departamento de Santa Cruz. De acuerdo con medios nacionales, los agresores incendiaron con una bomba molotov parte de la estructura de la sede de la ABT. No obstante, el cuerpo de bomberos logró arribar de manera oportuna para controlar las llamas.

    También se informó que en el Plan 3,000 fueron atacadas las oficina de Impuestos Nacionales, al tiempo que fueron rotos los vidrios de la parte delantera del edificio de ENTEL. A otro nivel, las organizaciones golpistas bolivianas del Comité Cívico Pro Santa Cruz y la Unión Juvenil Cruceñista retomaron este viernes un paro, al tiempo que convocaron a la ocupación de las entidades públicas y al cierre de las fronteras en apoyo al gobernador Luis Fernando Camacho.

    «Se declara paro cívico departamental a partir de las cero horas del día viernes, 30 de diciembre, respaldamos la determinación de llevar adelante el bloqueo de carreteras fronterizas, cerrando la posibilidad de ejecutar próximos secuestros», expresa la declaración de los grupos desestabilizadores.

    Según lo informado por TeleSURtv, la oposición extremista persiste en su objetivo de manipular la aprehensión de Camacho, la cual fue emitida el pasado mes de octubre por el Juez Décimo de Instrucción en lo Penal del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz. En contraste, el secretario ejecutivo del Movimiento Al Socialismo (MAS) de Santa Cruz, Armando Muñoz, apuntó a medios locales que el departamento no tiene dueño para disponer la paralización de las actividades. A partir de ello, el dirigente llamó a la ciudadanía santacruceña a defender su derecho a la movilidad, apoyar a las actividades comerciales perjudicadas, así como a celebrar pacíficamente el fin de año.

    No obstante, el denominado Comité Cívico convocó a «resguardar» las instituciones públicas ante «posibles autoatentados» cuando se registraron este miércoles incendios de edificios públicos y la vivienda del ministro de Obras Públicas, Edgar Montaño, así como ataques al Comando de la Policía y los aeropuertos de Viru Viru y de El Trompillo, entre otros actos terroristas.

    Por su parte, la Bancada Progresista del Parlamento del Mercosur rechazó la injerencia del presidente del Parlasur, Tomás Bittar Navarro, quien se refirió al arresto de Camacho como un procedimiento «desmedido y brutal». El comunicado rubricado por 17 legisladores asegura que Bittar «no tiene entre sus potestades la de realizar una expresión de este estilo que, además, es una acusación grave y una inmiscusión directa en los asuntos del Estado Plurinacional de Bolivia y sus poderes». En este sentido, los parlamentarios manifestaron su apoyo a las investigaciones para determinar las circunstancias de los asesinados y heridos durante las masacres de Sacaba y Senkata, reportadas en 2019, cuando el golpe de Estado.


Luis Fernando Camacho es un personaje del tipo que ha copado la derecha extrema de América Latina al estilo del expresidente estadounidense Donald Trump; promotores de la violencia en contra de adversarios políticos indefensos; defensores de la impunidad sempiterna de los poderosos y fieles servidores de su misma ideología; promotores de un Estado sin controles ni fiscalizaciones hacia los más ricos; herederos de y continuadores de los principios fundamentales del fascismo y el nazismo. En Bolivia, sus fanáticos le apodan «Macho» Camacho, por su virulenta verborrea, en una copia del apodo del verdadero «Macho» Camacho (el destacado boxeador puertorriqueño Héctor Luis Camacho), quien fue todo un caballero dentro del ring, donde demostró sus inigualables habilidades pugilísticas, y que —al menos públicamente— nunca demostró ninguna de las características psicopáticas de su tocayo boliviano.

El Trompo que no Sabía Bailar

(Desconozco si el trompo, al igual que el capirucho y otros juguetes de tipo popular, haya desaparecido para siempre de todos los lugares en que lo vi; pero este corto cuentecito destaca varios de los elementos que iban intrínsecos en esa sencilla, pero estupenda pieza de juego infantil).

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 by Biblioteca Rector Machado y Nuñez
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El Trompo que no Sabia Bailar

    El maestro Juan Corrales era un fornido y alto mestizo, respetable y respetado de todos en el barrio. La cara morena, en donde el mestizaje había hecho de las suyas, y la cabellera blanca, blanquísima, ondulosa y alborotada, tal y como figuran la del Padre Eterno, hacían tal contraste que obligaban a pensar en un viviente negativo de fotografía, donde la luz y la sombra se presentan al revés. Como buen cristiano, ido a misa, dedicaba al ocio los domingos y fiestas de guardar; pero no resignado: más trabajador aunque buen cristiano, y con seso propio, refunfuñaba siempre acerca de por qué a la Religión podía beneficiarle que él tuviera que pasarse durante aquellos largos días tan aburrido sin su habitual quehacer. Por eso, quien quisiera hallarlo en uno de esos días, tenía que llegarse, en no pocas ocasiones hasta el galerón añoso, de guachipilín rollizo con techumbre recubierta de tejas de barro, en donde tenía su enorme taller de carpintero.

    Hasta allí, el gran galerón, solitario como estaba en esos días, hubo de llegar su biznieto, que se empeñaba en saludarlo, no sin sentir éste que le atajaba el miedo, que siempre acecha donde duerme el ruido.

    Al verlo, el viejo puso su manota oscura sobre la cabeza del cipote, lo halagó más con los ojos suavizados de vieja y varonil ternura que con palabras, y, quizá buscando su propia forma de expresión, lo llevó de la mano hacia una rueda grande, de madera, que, guarnecida de una manija, podía fácilmente hacérsela girar en sentido vertical. ¡Á ver, muchacho —dijo—, si podés con esto! Y uniendo el gesto a la palabra, hizo girar la rueda en la forma en que deseaba lo pudiera hacer el chico.

    —¡Más parejo, muchacho!

    Uno... dos... tres... varios ensayos y el chico estaba listo, a juicio del maestro, para llevar la tarea.

    Con el paso lento que le era peculiar, más bien diríase pesado, que hacía juego con su corpulencia y con su edad, recorrió la distancia que mediaba entre la rueda grande y otra chica, muy chica, que hacía girar un torno, para dejarlas unidas por medio de una larga correa de cuero embadurnada en sebo. Buscó luego en la solera, entre el maderamen y las tejas y de allí extrajo un trocito de madera oscurecido por el finísimo polvillo que vuela de los muebles cuando se hace el afinado. Lo miró en uno y otro sentido, por el largo y por el ancho, como si algo tuviera dentro y lo buscara; lo colocó en el torno, lo centró, lo aseguró con suaves golpes, y, en franca voz de mando, dijo: ¡Dale muchacho!

    Unos segundos de impaciencia por lo irregular del movimiento; otros segundos de paciencia para lograr que se normalizara la indispensable regularidad de aquellas vueltas; y, con la misma seguridad de un virtuoso que lleva el arco a su violín, tomó del banco una cuchilla gubia de filo en U, y la aplicó al madero. Po-pororó-po-po-poro-ropo-po... y cambió el madero de forma y de color.

    Cuando apenas había levantado la gubia, cambióla por un plano formón y, rrrrrrrrrrrrrrrrrr... cayó en un zas sobre el banco toda una colochera rubia, dejando desnudo, liso y claro, el trocito que giraba. Otra cuchilla. .. otro sonido de vibración del acero y la madera; otro giro de la diestra mano y otras formas que surgían del material martirizado. Cada cuchilla daba su herida; cada herida daba su nota; cada nota daba una moldura; y sumadas moldura con moldura surgía la gracia de las formas nuevas.

    Entre tanto, el chico, dale que dale a la rueda.

    Yiyiyiyiyi... ¡tas!: la más fina de las cuchillas, con ese arrullo helado, después de trazar dibujos concéntricos al madero, había cortado la pieza terminada.

    —¡Pará muchacho, pará! Y entonces el viejo, igual que lo hace el sacerdote con la eucaristía, levantó, cogido de las puntas, lo que quedaba del trocito de madera giratoria: eran dos trompos mellizos de color amarillo reluciente.

    ¡Ah —pensaba el chico—, cómo habrá podido sacar en cascaritas lo que sobraba en el trozo para dejar solamente, intactos, los dos trompos que llevaba la madera en sus entrañas!

    Como lo hiciera un hipnotizado, el cipote seguía más a los trompos que al viejo para no perderse detalles de la ejecución y éste, de dos golpes de sierra separó uno de ellos y luego, con unos golpecitos de martillo y un mordisco de tenazas, le hizo nacer metálico puyón; descolgó de por allí una cuerda, lo enrolló en ella como si le pusiera capa, tiró de la cuerda como para desnudarlo y aquella forma de madera fue a quedarse en el suelo como dormida y roncando.

***

    ¡Miren qué trompo nuevo, nuevecito, mejor que todos!

    Los ojos de los niños se volvieron ansiosos al recién llegado y luego destellaron la sincera envidia que les provocaba aquel trompo amarillo; todos lo querían tener.

    —Bailalo, bailalo.

    Paciente y cuidadoso, forzando la exactitud con la lengua, como si con ella subrayara cada vuelta, fue cubriendo el niño al trompo con la cuerda, mientras uno de quienes le miraban, repetía la conocida adivinanza:

“Me pongo la capa
si quiero bailar,
porque sin la capa
no quiero bailar.
Me quito la capa
si debo bailar,
porque con la capa
no puedo bailar”.

    Ya con capa el trompo, el chico alzó la mano como para fustigar, y tirando del cordel, dio con el trompo en el suelo; pero —paf—, sin que pudiera bailar. Como banda de pájaros en súbito peligro se alzó la risa de todas partes... y se fue con el viento...

    Mohíno y corrido, no sabía si con el trompo o con el viejo, se alejó el cipote con el trompo en la palma de la mano, como si fuera un pájaro muerto. Aquel trompo que hasta hacía un instante había sido fundamento de su orgullo.

    —Este trompo no sabe bailar; yo no lo quiero. Yo quiero uno que les gane a todos, que sea bailarín y trapecista, que se duerma y ronque en la palma de la mano. ¡Ay, si estuviera Teresita que me lo enseñe a bailar!

***

    Morena y menuda, se pasa todo el día la bailarina suavizando movimientos y haciendo geometrías de gracia musical, con las floridas manos y los menudos pies tejiendo y destejiendo la gracia del ballet.

    —Mira, Teresita, mi trompo no sabe bailar.

    —¿Ah, sí? Dile que mire, que siga el piano así, y asá,.. y realizó mil gracias en la punta de un pie, giró sobre aquel punto hasta quedar como una corola estremecida, cambió de pie como una garza, alzó los brazos, movió las manos y los dedos como una flor que coqueteara, y volvió a girar y a girar, hasta que ei niño sólo contemplara en ella un lindo trompo dormido y roncador.

    —¿Ves? Así, así, buscando la música, como tirada de un cordel, se gira y se gira...

    El trompo se hizo grande en el bolsillo cuando de nuevo nació el orgullo infantil de ser su dueño. Volvió a tomarlo con cariño y le fue poniendo la capa al ritmo de la música del piano, y luego —zas—, inesperadamente lo plantó en medio de la sala y se quedó mirándolo enloquecido de contento; y fue entonces que le salieron dos graciosas piernas que como su sombra, seguían los movimientos de la bailarina y le brotaron dos menudos brazos —o así le pareció al niño por lo menos—, que dibujaban en el aire los mismos graciosos movimientos de la menuda Teresita.

    Violentamente el chico arrancó su trompo de la sala y fuese a encontrar con sus amigos y en medio de ellos, tarareando la música del piano, lo lanzó en la rayuela circular que hacían los ojos expectantes: y el trompo quedóse erguido en un punto, como dormido y zumbando. Había aprendido a bailar...

San José, Costa Rica, enero de 1955.
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Pilar Bolaños de Carballo

¿1920?-1961.Licenciada en Leyes, vivió la mayor parte de su vida en San José, Costa Rica, donde se casó con el licenciado Luis Carballo, con quien tuvo hijos y luego se divorció. Puso fin a su vida y, con ello, a un drama familiar. Escribió poemas y cuentos que parece no han sido todavía recogidos en libro. Colaboró en Repertorio Americano de Joaquín García Monge. Perteneció al “Grupo Seis” integrado por Antonio Gamero, Osw aldo Escobar Velado, Rafael Alvarez Mónchez, Carlos Lovato, Matilde Elena López, Margoth Oconor (de Lewy Van Severen) y también por Cristóbal Humberto Ibarra, Ricardo Trigueros de León y Manuel Alonso Rodríguez.


Fuente del cuento y la información biográfica:

Antología del Cuento Salvadoreño
(1880-1955)

Prosa Poética de Alberto Masferrer



AVE, ROSA Y ESTRELLA

ESTE árbol escuchó la primera canción del pájaro que nació entre sus ramas. Llegarán otras aves, y con divinos cantos harán estremecer sus hojas; mas ¿cuál conmoverá su corazón como la nota del pájaro que nació entre sus ramas?

 *
* *

Cuando se abrió la rosa, una abeja peregrinante recogió su primer efluvio. De flor en flor. la abeja ha recogido mieles y fragancias; mas ¿dónde halló jamás otras tan dulces como el primer efluvio, cuando se abrió la rosa?

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Una estrella vertió del hondo azul el primer rayo, como una perla tímida se asoma a la rendija de su rosada concha. Una nube pasaba, y el vellón de nieve fue encendido con el oro inviolable de aquel primer destello. Volando va la nube, y sus alas se incendian con rosas de la aurora, con besos del ocaso; mas ¿dónde halló jamás la primera llama de aquel destello?

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Ave, rosa y estrella fue tu alma y para mí sus cantos, su luz y su fragancia. Sea mi corazón urna cerrada, y en él vivan solos, improfanados, tu primera canción, tu prístino destello, tu purísimo efluvio, ave, rosa y estrella.

Fuente:

El rosal deshojado
San Salvador, 1973.

¿El Mayor Desastre Criptomonetario de 2022?



Aunque el estrepitoso quiebre de la bolsa de intercambio de criptoactivos FTX de Sam Bankman-Fried ha dominado de manera espectacular los titulares de los medios informativos a finales de este año en todo el mundo, este hecho no representa la mayor pérdida para los inversores criptográficos en 2022; esto de acuerdo a un informe publicado el miércoles por la empresa de análisis de la cadena en bloques Chainalysis con sede en Estados Unidos. El informe asegura que el colapso de la moneda estable (stablecoin) UST de Terra Luna, en mayo pasado, y las implosión de la plataforma de préstamos Celsius y del fondo de cobertura Three Arrows Capital (3AC) unas semanas más tarde, impulsaron las pérdidas más altas en las inversiones individuales de criptoactivos este año.

    TerraUSD era una criptomoneda estable algorítmica, un activo digital vinculado al valor del dólar estadounidense, que se desplomó en mayo, perdiendo casi todo su valor después de tener una capitalización de mercado de hasta 40 mil millones de dólares. El colapso luego provocó la bancarrota de Celsius y Three Arrows Capital durante el verano. Basándose en datos de ganancias y pérdidas realizadas semanalmente de todas las criptobilleteras personales, Chainalysis calcula que el derrumbe de Terra Luna resultó en pérdidas efectivas de $20,500 millones; en tanto que la caída de Celsius y Three Arrows Capital se tradujo en una pérdida de $33,000 millones. Según un informe sobre FTX de la empresa de análisis de criptoactivos Nansen, las grandes pérdidas de esa bolsa que finalmente contribuyeron al colapso del imperio criptográfico de Sam Bankman-Fried, probablemente también ocurrieron después de la implosión de Terra Luna. En contraste, se establece  que la bancarrota de FTX ha resultado en pérdidas realizadas de alrededor de 9 mil millones de dólares, según Chainalysis. No obstante, el informe señala que esto no incluye los activos de los inversores que se han congelado en la bolsa FTX.

     La quiebra de FTX ha dejado a un estimado de un millón de inversores sin la certeza de que recuperarán sus activos, de acuerdo con las presentaciones de bancarrota. Faltan al menos $8 mil millones en fondos, según los cargos presentados el pasado martes contra Bankman-Fried por la CFTC (Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos, por sus siglas en inglés).
     
     Estas catástrofes han tenido como resultado añadido, un efecto muy sentido en el campo laboral. Según algunas estimaciones, los recortes de empleo en el sector criptográfico en general, y de las criptomonedas en particular, oscilan aproximadamente entre 30-40%, lo que implica tiempos difíciles para los empleadores y empleados, y los paquetes de compensación también están siendo afectados; aunque los analistas aclaran que la esfera de las criptomonedas y conexos ya estaba teniendo un año horrible mucho antes del colapso de FTX el pasado 11 de noviembre. La implosión de la moneda estable de Terra Luna en mayo anterior provocó la quiebra de varias plataformas de préstamos expuestas y desató olas de recortes de empleo. Actualmente, las suspensiones y los despidos de empleados se han acelerado ya que otra serie de empresas expuestas a FTX están clausurando sus actividades o están disminuyendo su volumen de trabajo para replantearse, y según algunas estimaciones, decenas de miles de personas han sido despedidas.

Si bien las criptomonedas  y similares han sido en gran medida un fenómeno impulsado por el comercio minorista, la sacudida en el mercado este año no parece haber disuadido el interés institucional en la tecnología de cadena de bloques (blockchain) subyacente, según sus promotores. Sin embargo, a pesar del interés institucional, aceptan que la reputación de la criptoesfera ha sufrido bastante. El interés de las instituciones va más enfocado hacia el aprovechamiento de la tecnología blockchain o tokenización (la emisión de fichas digitales), más que en las criptomonedas en sí. En general, el porcentaje de estadounidenses con una visión positiva de la criptografía cayó al 8% en noviembre, por debajo del 19% en marzo, según una encuesta de 800 personas realizadas por CNBC a fines de noviembre recién pasado.

En cuanto a las perspectivas laborales, los analistas consideran que estas no mejorarán hasta que el mercado lo haga, y no perciben que eso suceda hasta que las tasas de interés vuelvan y las preocupaciones más amplias sobre la economía y el crecimiento empiecen a mitigarse.

    Y aunque varios observadores de la actividad cripto no descartan que la mayor bolsa de criptoactivos Binance sea la próxima en caer, algunos analistas aseguran que esa empresa todavía no ha mostrado que eso pueda ocurrir pronto, sino más adelante, si es que en todo caso se produce.

Salmo al Optimismo



SALMO AL OPTIMISMO

Canto este salmo al deseo supremo.
El cordero de mi casa está presente.
Jinete de la tristeza al corazón y su lanza.

Me arrodillo ante la tierra sin agua,
con mis actos de fe por la espiga madura;
y repito: por el fruto, por el fruto deseado.

La tierra sigue estéril como mi sangre
Yo veré el surco donde eché una lágrima.
¡Quiero alegrar también mi juventud!

(Campánulas de tristeza 
donde se agitan mis 20 universales años.
Compañero soy, de tí, muchacha).

Pido y reclamo mi fortaleza
porque no creo que haya desechado.
Como en un principio, la tierra exige la lluvia.

La tierra exige la lluvia, mi juventud la vida.
Se oyen nuestros clamores de hierba seca
y el deseo divino del ovario hacia el polen:

¡Señor de la tierra, devuelve mi vida!
¡Señor de la tierra, aleja mi lágrima!
¡Señor de la tierra, vuelve a tu surco!

¡Gloria a la semilla nacida!
Bendito el arado y las manos del hombre;
porque es el Hombre quien está con nosotros.

Hay alegría en mi juventud.
Vino la lluvia y la voluntad humana
y en el surco creció nuestra semilla.

Hildebrando Juárez (1939-1984)

«Una vida en el cine» de Alberto Masferrer



    Una vida en el cine es la breve historia de un amor platónico que se engendra y transcurre en el curso de cuatro veladas en un cine de la ciudad de San Salvador en la segunda década del siglo XX, en donde los protagonistas, un finlandés y una salvadoreña, llegan a amarse tácitamente, de modo que el testimonio de su sentimiento sublime solo queda plasmado en el manuscrito que deja a la posteridad el amante nórdico, aunque, en su momento, ambos estuvieron conscientes de que se amaban. 

    El autor explica que un profesor de idiomas que conoció en París le hizo entrega de un manuscrito que le había confiado un amigo (ya muerto) con el encargo de que lo hiciera llegar a las manos de una mujer en San Salvador, de nombre Julia Stoffel. Después de varios años de búsqueda infructuosa, en los que todo lo que pudo deducir es que el nombre de la fémina era un seudónimo y que probablemente se había marchado hacia Estados Unidos, decidió publicar el escrito que le había sido confiado con la esperanza de que fuera leído por aquella a quien iba dirigido.

    Bajo el título de «Diario Íntimo de Michel Andrewsky», la narración se transfiere al autor del manuscrito que está estructurado en entradas de poca extensión, no a la manera de entradas en un diario, sino como remembranzas, numeradas a modo de capítulos, intercalando la narrativa con reflexiones de carácter sentimental. La obra tiene tres instancias narrativas: la del autor, que abre y cierra el relato, limitándose a proporcionar únicamente los datos necesarios para explicar el origen y el final de lo acontecido; la del escritor del diario, que deja constancia de sus motivos; y la de Julia, el personaje principal, que cuenta la historia de su vida, y cuyo relato constituye en sí el fondo de este pequeño y poco conocido libro de Alberto Masferrer.

Michel Andrewsky, un médico finlandés que trabaja en una mina en el oriente de El Salvador, entabla conversación con una atractiva mujer que ha llamado su atención desde que la vio varias veces antes en el cine donde ahora están viendo el filme «La Diosa», que está siendo exhibido por capítulos, uno en cada jornada, y del cual restan tres veladas.

Andrewsky se sienta al lado de la mujer que está en compañía de una niña, y luego de insistir amablemente en ofrecerse a ser su confidente, señalando haber observado que algo la aqueja, logra que ella le confíe las intimidades de su vida, de los motivos por los que los hombres apenas la saludan y las mujeres parecen ignorarla, aunque pertenecen a la misma clase social y han sido compañeras desde la primaria. El relato de Julia Stoffel se produce por jornadas, durante la exhibición de los capítulos de la película que están presenciando. De manera muy puntual y clara hace una narración que no solamente explica la forma en que fue formada y educada para desenvolverse en un medio social donde predominan las falsas apariencias y las acciones o decisiones de las personas están determinadas en gran medida por el «qué dirán» los demás, sino que también revela el suceso que la impulsó hacia su liberación.

Un pequeño libro de muy fácil y agradable lectura, sorprendente en el sentido de la temática que aborda, utilizando como pretexto un enamoramiento del tipo puramente romántico. Al leerlo, se deduce el motivo por el cual no ha sido incluido en el currículo del sistema educativo salvadoreño: Contiene una agria crítica al sistema patriarcal donde las mujeres no pasaban de ser vistas como muñecas de sala u objetos de propiedad para ser exhibidas por el macho dominador. Aunque la temática ha sido abordada desde los autores clásicos, y más ampliamente por novelistas europeos del siglo XIX, tal el caso de Eurípides con su tragedia Medea, y la escritora inglesa Jane Austen en varias de sus novelas, resulta muy interesante encontrarla abordada por un autor salvadoreño que le pone el matiz tropical a ese sistema que aún prevalece en muchas partes del mundo, pese a los avances que han habido en las luchas emancipadoras de las mujeres.

Personajes:

Michel Andrewsky, autor del manuscrito.
Julia Stoffel, la mujer de quien se enamora Andrewsky.
Jorge, esposo fallecido de Julia.
EIsa Koller, una sueca de ideas avanzadas.
La tía Benedicta, la señora a cargo de la educación de Julia.
Enrique Holland, depositario del manuscrito de Andrewsky
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«No somos lo que pudimos ser (usted lo decía la primera noche que hablamos); en la frente de cada uno debería escribirse la palabra fracaso, y el mejor epitafio para nuestro sepulcro sería casi siempre este: ‛Aquí yace otro que luchó y fue vencido’».
(Julia Stoffel).

Parábola Sarracena

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