Salmo al Optimismo



SALMO AL OPTIMISMO

Canto este salmo al deseo supremo.
El cordero de mi casa está presente.
Jinete de la tristeza al corazón y su lanza.

Me arrodillo ante la tierra sin agua,
con mis actos de fe por la espiga madura;
y repito: por el fruto, por el fruto deseado.

La tierra sigue estéril como mi sangre
Yo veré el surco donde eché una lágrima.
¡Quiero alegrar también mi juventud!

(Campánulas de tristeza 
donde se agitan mis 20 universales años.
Compañero soy, de tí, muchacha).

Pido y reclamo mi fortaleza
porque no creo que haya desechado.
Como en un principio, la tierra exige la lluvia.

La tierra exige la lluvia, mi juventud la vida.
Se oyen nuestros clamores de hierba seca
y el deseo divino del ovario hacia el polen:

¡Señor de la tierra, devuelve mi vida!
¡Señor de la tierra, aleja mi lágrima!
¡Señor de la tierra, vuelve a tu surco!

¡Gloria a la semilla nacida!
Bendito el arado y las manos del hombre;
porque es el Hombre quien está con nosotros.

Hay alegría en mi juventud.
Vino la lluvia y la voluntad humana
y en el surco creció nuestra semilla.

Hildebrando Juárez (1939-1984)

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