Durante varios años, el sondeo ha encontrado apoyo al socialismo que se eleva entre la militancia demócrata y la juventud. Producto de esto, aspirantes a cargos de representación ciudadana del partido demócrata, que compiten con plataformas explícitamente socialistas, tal los casos de Alexandria Ocasio-Cortez (D-Nueva York) y Rashida Tlaib (D-Michigan), ambas integrantes de la organización denominada Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés) han capitalizado este factor convirtiéndolo en éxito electoral.
Sin embargo, la última encuesta encontró que los jóvenes republicanos, por lo general incansables abanderados del capitalismo de libre mercado, se están hastiando del sistema que están acostumbrados a defender. Entre los republicanos de 18 a 34 años, un 66% ahora tiene una visión positiva del capitalismo, en contraste con el 81% en 2019. Pero, además, el 56% de los jóvenes republicanos quieren que el gobierno se centre en la reducción de la desigualdad de la riqueza, comparado con solo un 40% hace dos años.
Algunos explican esto en el hecho de que más estadounidenses están viendo los «incrementos tangibles de niveles sin precedentes de intervención gubernamental» durante la pandemia de Coronavirus. De hecho, Donald Trump, cuando todavía era presidente, criticó a ambos partidos en el Congreso por acordar el envío de «cheques de estímulo» ridículamente bajos de $600 en diciembre, en lugar de los $2,000 que él había impulsado; una crítica que habría sido inconcebible de un presidente republicano en las últimas décadas.
No obstante, el cambio de la derecha alejándose del capitalismo sin restricciones ha estado en marcha desde antes que la pandemia se presentara. El presentador de Fox News, Tucker Carlson, el más visto de la cadena derechista por cable de Estados Unidos, con influencia en Trump durante su mandato en la Casa Blanca, ha respaldado las propuestas de los demócratas para romper los monopolios tecnológicos de Silicon Valley y ha condenado el enfoque religioso del republicano convencional en el capitalismo de mercado.
«No existimos para servir a mercados», expresó Carlson en 2019. «Justo lo contrario. Cualquier sistema económico que debilita y destruye a las familias no vale la pena. Un sistema como ese es el enemigo de una sociedad saludable».
La mayoría de los estadounidenses, sin embargo, no están listos para declararse socialistas todavía. Si bien una estrecha mayoría de los jóvenes estadounidenses tienen una visión favorable del término, solo un 41% en todos los grupos de edad comparten esta opinión, y el 52% dice que tienen una visión negativa. Tucker Carlson más probablemente se llamaría a sí mismo un populista en lugar de un socialista, y Donald Trump, un autodeclarado «nacionalista», con frecuencia arremetía amenazante contra el socialismo practicado en Venezuela, Cuba y la extinta Unión Soviética, al tiempo que pasaba los recortes de impuestos que beneficiaron significativamente a los más ricos.
Lo más revelador de la encuesta, no obstante, es que los republicanos (y derechistas en general) ya no podrían continuar etiquetando de «socialistas» sus oponentes buscando un efecto peyorativo como ha sido hasta ahora. Aparte del hecho de que muchos demócratas no intentarían defenderse de ser así etiquetados, un número pequeño pero creciente de votantes republicanos también podrían hacerse del ojo pacho o de la vista gorda.
Esto explicaría el auge del populismo adoptado por políticos de derecha que demagógicamente enarbolan demandas populares, porque saben perfectamente que --si se presentan tal y como lo que en realidad son-- nunca tendrían posibilidades de triunfo.
(La gráfica en esta nota es solamente con fines ilustrativos y no está relacionada con la encuesta que se menciona).

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