El Paraíso Perdido, obra publicada en 1667, es un poema épico escrito por John Milton que recoge una vasta y detallada interpretación de la pérdida de la inocencia descrita en el Génesis, primer libro bíblico del Antiguo Testamento. Hasta el día de hoy, es considerado uno de los mejores poemas épicos en lengua inglesa y constituye la obra maestra del autor inglés, la cual no solo es importante como un hito de la literatura occidental, sino también por la influencia que ejerció en la Reforma protestante.
El poema está escrito en verso blanco[1], semejante al que empleó William Shakespeare en muchas de sus obras. Pero Milton enriqueció sus posibilidades y aplicaciones, de igual forma que usó de manera profusa los símiles épicos, un tipo de comparación prolija y compleja que Homero y otros poetas clásicos habían utilizado con frecuencia en sus epopeyas.
La obra empieza inmediatamente después de la rebelión de Satán y otros ángeles caídos contra Dios, una guerra que perdieron en el Cielo, consecuencia de lo cual fueron castigados, siendo enviados por el Supremo al infierno. Deseosos de vengarse, Satán y sus acólitos decidieron intentar corromper a la humanidad, la creación divina más preciada. Para lograrlo, el rey de los demonios se sale del infierno e ingresa en el Edén. Mientras Adán y Eva duermen, se disfraza de sapo y le susurra a ella al oído, sembrando así las semillas de su descontento. A sabiendas de lo que planea Satán, Dios envía a su ángel Rafael para poner al tanto a Adán. Cuando el demonio vuelve al Edén, se encuentra con que Eva ha convencido a Adán para que la deje trabajar sola. Es entonces que, disfrazado de serpiente, la convence a fuerza de astucia y halagos para que desobedezca a Dios y pruebe el fruto del Árbol del Conocimiento. Adán, desolado por lo que ha hecho Eva, toma la decisión consciente de seguir sus pasos, pues prefiere estar con ella en su desgracia que seguir viviendo en el Edén sin su compañía. Tras una visita del arcángel Miguel, que le muestra a Adán una visión de las desgracias que le aguardan a la humanidad, ambos abandonan el Edén tomados de la mano, llorando, con pasos lentos y titubeantes.
Muchas veces los malos suelen ser los personajes literarios más interesantes, y esta obra no es una excepción. Satán es la figura más compleja, fascinante y categórica. Es un antihéroe que despliega clarividencia, liderazgo y elocuencia, pero emplea estas habilidades con fines egoístas y para saciar su orgullo. Además, no representa un mal ciego sino muy consciente de sí mismo, atormentado por la certeza desgraciada de que Dios lo ha desterrado. Al final, aparece como una figura trágica, un giro teológico que provocó que muchos de sus detractores acusaran a Milton, literalmente, de sentir excesiva simpatía por el diablo.
Milton perdió la vista cuando aún estaba escribiendo esta obra, posiblemente por un glaucoma, de forma que en 1654 tuvo que empezar a dictarla a un ayudante. Tras El Paraíso Perdido escribió El Paraíso Recuperado, libro publicado en 1671, en el que relata la historia narrada en el Nuevo Testamento sobre el enfrentamiento de Jesús con Satán durante los 40 días que pasó en el desierto.
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[1] El verso blanco es un tipo de composición poética que se caracteriza por tener una métrica regular y carecer de rima. En inglés, el verso blanco normalmente ha empleado el pentámetro yámbico. En la literatura en español, el Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo, de Lope de Vega, es un ejemplo de composición en verso blanco, en este caso en endecasílabos sin rima.

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