¿POR QUÉ DEBEMOS TRABAJAR EN COLECTIVO?
Porque el quehacer colectivo es superior al individual; porque es lógico que las capacidades personales sean más limitadas en relación a las del colectivo. En el colectivo pueden integrarse las capacidades, aprovechar y desarrollar lo mejor de cada compañero y suplir así las deficiencias de uno con las capacidades del otro. El colectivo garantizará mayor integralidad a nuestro quehacer revolucionario, a la concreción de cada una de los tareas. Y no sólo es la lógica simple de que “varias cabezas piensan más que una"; sino que la lógica más completa de que lo mejor del pensamiento de varias cabezas es siempre más integral y más correcto que el pensamiento de una sola cabeza en un colectivo revolucionario. Para que este planteamiento sea correcto es necesario que en el colectivo haya un funcionamiento correcto, en base a los principios y métodos partidarios de trabajo.
Que no nos apartemos en nuestras actividades de los valores revolucionarios de anteponer siempre el interés del colectivo, los intereses del partido, y en definitiva, los intereses del pueblo y la revolución por sobre cualquier interés mezquino individualista. Que cada miembro del colectivo sea portador de los valores proletarios, que los aplique en el seno del colectivo y que vele porque cada uno de los miembros del colectivo también los cumpla.
FUNCIONAMIENTO COLECTIVO
Todos los colectivos revolucionarios y con más razón los colectivos de partido funcionan en base al principio fundamental del CENTRALISMO DEMOCRÁTICO.
En el colectivo cada compañero tiene iguales derechos y obligaciones y debe exponer siempre sus puntos de vista y defender a fondo sus posiciones hasta agotar la discusión. No debemos olvidar que debemos procurar siempre que las cosas se hagan de la mejor manera y que en función de este objetivo debemos defender siempre nuestras posiciones cuando estemos convencidos de estar en lo correcto; no por tratar de imponer nuestros criterios individuales, sino porque de por medio están los intereses de la causa revolucionaria, los intereses del pueblo,
Pero siempre, después de haber agotado la discusión, debe haber una posición del colectivo como conclusión de la discusión. Esta conclusión debe ser sometida a votación y si hay mayoría, entonces hay una resolución.
Es posible que --a pesar de toda la discusión-- un miembro, o varios miembros del colectivo, no queden convencidos y no se pongan de acuerdo con el resto de miembros que como mayoría hayan sacado la conclusión o conclusiones; en este caso el individuo o los individuos que forman la minoría están obligados a someterse a las decisiones de la mayoría del a colectivo. De esta manera se garantiza que terminada una discusión todos los miembros del colectivo hagan esfuerzos en una sola dirección y no cada quien por su lado, en base a lo que él considere correcto. O sea que de la misma manera que existe democracia en el seno de los colectivos concretada en el derecho. que cada quien tiene de tomar posición y decidir junto al resto de miembros del colectivo; también existe el centralismo, como garantía de un funcionamiento ordenado en base a la definición de que los organismos superiores ejercen autoridad sobre los organismos inferiores y ejercen vigilancia para que los organismos conducidos cumplan las tareas con métodos y un estilo de trabajo partidario correcto.
Las decisiones colectivas y la responsabilidad individual. En cada organismo existe la discusión del colectivo y la definición de tareas generales y específicas para cada uno de los miembros; o sea que el colectivo define los lineamientos o planes generales, pero a cada miembro le es asignada una tarea, una parte de todo el trabajo y es responsabilidad de cada individuo responder al colectivo por la tarea asignada a la hora del balance de trabajo. De la misma manera los organismos inferiores responden ante los organismos superiores.
EL EJERCICIO DE LA CRÍTICA Y LA AUTOCRÍTICA, debe existir siempre en el funcionamiento de todo colectivo revolucionario y es la expresión concreta del ejercicio de la vigilancia partidaria, pues a través de ella desarrollamos la lucha ideológica en forma permanente en el seno del colectivo; no debemos olvidar que cada uno de los miembros del colectivo, en uno u otro aspecto y en mayor o menor medida, actúa en determinado momento influenciado todavía por la ideología individualista que predomina en la actual sociedad capitalista. En este proceso de crítica y autocrítica luchamos contra las ideas y valores burgueses que todavía arrastramos y nos ayudan en la corrección de los diferentes errores en el trabajo; -reafirmamos los valores proletarios del bien común y luchamos contra el individualismo. En este quehacer reconocemos nuestros errores con el espíritu autocrítico y ejercemos vigilancia sobre el resto del colectivo en base a la crítica.
LA CRITICA, debemos hacerla en el momento indicado en el seno de nuestro colectivo de mañera adecuada. Debe ser franca y clara, pero fraterna, constructiva y no destructiva. No debemos olvidar que queremos que se corrijan los errores del compañero, para que éste cumpla mejor su responsabilidad y hacer avanzar así de manera más acelerada nuestro proceso. Debemos "atacar la enfermedad no al paciente"; la crítica nunca debe ser hecha en respuesta a una crítica que a nosotros nos hayan hecho; no debe ser hecha con la intensión malsana de dañar, o crear una imagen negativa de un compañero por rencor o por querer empecinarnos en un problema subjetivo o personal con un compañero con quien ha habido algún desacuerdo.
Si planteamos una crítica en forma violenta o incluso ofendiendo al compañero, no se va a escuchar la critica y va a haber malestar.
Si no planteamos las críticas en el colectivo, pero si hacemos comentarios manifestando descontento o desacuerdo en cualquier aspecto del trabajo con uno o varios compañeros, fuera del colectivo, estamos cayendo en una actitud irresponsable y liberal que va contra el funcionamiento partidario correcto; también somos liberales si no planteamos las críticas a un compañero aún estando claros de los errores por evitarnos molestias, o por temor a que se enoje el compañero señalado.
A veces por una mala entendida consideración y por un equivocado aprecio personal dejamos de señalar las deficiencias a un compañero considerado cercano subjetivamente a nosotros. Nada más equivocado, en esta actitud estamos causando un daño al compañero en su formación como revolucionarios, pues no ayudamos a la superación de sus errores, sino que se los reafirmamos. Por otra parte, no olvidemos que antes que con cualquier compañero, nuestro compromiso es con los principios partidarios y con los intereses de la revolución. Y que la mejor manera de mostrar aprecio a un compañero es ayudándole en la superación de sus errores, señalándoselos cada vez que sea necesario.

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