Signos del Zodíaco: Aries



Aries
(Del 21 de marzo al 20 de abril)

El Aries zodiacal corresponde a la ascensión del sol, al tránsito del frío al calor, de la sombra a la luz, lo cual no está sin relación con las búsquedas del Vellocino de Oro referidas a propósito del morueco.

Es el primer signo del Zodíaco, situado en los 30° que se inician en el equinoccio de primavera. La naturaleza se despierta aquí después del entumecimiento invernal. Este signo simboliza pues ante todo el empuje de la primavera, y por tanto la impulsión, la virilidad (es el principal signo de Marte), la energía, la independencia y el coraje. Signo positivo o masculino por excelencia. Su fuerte influencia es desfavorable para las mujeres, cuando se encuentra al oriente en el momento de un nacimiento femenino.

El signo del morueco —que visita el sol todos los años del 21 de marzo al 20 de abril— es un símbolo íntimamente ligado a la naturaleza del fuego original. Es una representación cósmica de la potencia animal del fuego que surge refulgente, explosivo, en el primer tiempo de la manifestación. Se trata de un fuego a la vez creador y destructor, ciego y rebelde, caótico y prolijo, generoso y sublime, que desde un punto central se difunde en todas direcciones. Esta fuerza ígnea se asimila al surgimiento de la vitalidad primera, al impulso primitivo de la vida, con lo que semejante proceso inicial tiene de brutal e impulsivo, de descarga irruptora, fulgurante, indomable, de transporte desmedido, de soplo abrasante. Se está en presencia de un verbo con sonoridades de rojo y oro, en afinidad astral con Marte y el Sol. Un verbo esencialmente agresivo e hipermacho, que corresponde a una naturaleza jadeante, precipitada, tumultuosa, hirviente, convulsiva. La astrología asimila un carácter humano a cada signo zodiacal, pero precisando que no basta haber nacido en el mes zodiacal, y que tampoco es necesario haber nacido en él, para asemejarse al tipo de este signo. Con esta reserva el tipo Aries pertenece al colérico (emotivo-activo-primario) de la caracteriología moderna, con su vitalidad incandescente, su ardor de vivir a rienda suelta, en el tumulto y la intensidad de su instinto, sus emociones fuertes, sus sensaciones violentas, el activismo de la existencia con sus peligros, sus proezas, sus choques.

Fuente:

Diccionario de los símbolos
Jean Chevalier & Alain Gheerbrant.
(Traducción: Manuel Silvar & Arturo Rodríguez).

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