Resumen del Mito de Cupido y Psique

Por Esteban Balmore Cruz

(En este resumen se emplean los nombres equivalentes en español a los nombres griegos originales en vez de los romanos, aunque estos últimos son usados con más frecuencia en relatos de la mitología griega en nuestro idioma). 

Psique en la cima de la montaña

Tipo de obra: Mito
Autor: Desconocido (folclor popular)
Género: Cuento alegórico
Ubicación: Grecia antigua, durante la Edad de Oro
Personajes principales:

Psique, la menor y más hermosa de tres hijas de un rey griego.
Eros, dios del amor, hijo de Afrodita y Ares
Afrodita, diosa de la belleza y la sensualidad.
Zeus, el dios principal del Olimpo.
Céfiro, el viento Oeste.

Comentario breve

Al igual que otros relatos de la mitología griega, Eros y Psique tiene varias versiones en las que se encuentran diferencias en cuanto a la ambientación, detalles o extensión de los sucesos, pero básicamente relata la sencilla y, a la vez,  conmovedora historia de la unión entre una mortal condenada injustamente por su belleza y un dios enamorado que la rescata. En este cuento, la hermosa doncella Psique logra la inmortalidad porque su fe y amor triunfan sobre la desconfianza.

Resumen

Psique era una princesa hija de un rey griego cuya hermosura era comparable con la de la diosa Afrodita, por lo que había muchos príncipes que la pretendían y mucha gente que la adoraba sin ella proponérselo o desearlo. Esto había provocado que la diosa de la belleza se resintiera con ella y buscara perjudicarla.

Deseando conocer qué tenía reservado el Destino para su hija, el rey envió unos emisarios a consultar el oráculo de Apolo; pero cuando estos regresaron, la respuesta que trajeron horrorizó al monarca: El oráculo había dicho que Psique sería la cónyuge de un monstruo abominable y que debía ser abandonada a su suerte en la cima de una montaña para prevenir la destrucción de su pueblo. En consecuencia, Psique fue vestida con el atuendo nupcial y conducida a una cima rocosa en donde fue dejada sola. La abatida y agotada princesa no tardó mucho tiempo en desmayarse.

Celosa de la belleza de la humana Psique, la diosa Afrodita ordenó a su hijo Eros, dios del amor, que hiciera uso de sus flechas para que la joven se enamorara de un ser tan horroroso que los mortales sintieran mucha repugnancia al verlo. Pero cuando Eros contempló a su víctima adormecida se enamoró de ella y decidió que sería suya para siempre, por lo que procedió a llamar a Céfiro (el viento del Oeste), a quien ordenó que transportara a la dormida princesa hacia el valle donde estaba la residencia de Amor. Allí despertó ella en un soto de árboles entre los que estaba un espléndido palacio dorado. La joven ingresó al edificio y deambuló por entre las suntuosas habitaciones.

En su paseo por el palacio, Psique encontró una mesa pródigamente servida de distintos manjares, y escuchó una voz invitándola a comer, al mismo tiempo que le anunciaba que su enamorado vendría esa noche. Así, cuando ella reposaba en la cama al anochecer, una voz a su lado le dijo que no tuviera miedo. Era una voz tan tierna y cariñosa que la joven princesa recibió en la oscuridad y sin poder verle a su incógnito amante extendiendo los brazos hacia él. A la mañana siguiente, al despertar, el amante se había marchado, pero le había dejado un anillo de oro y le había colocado una preciosa diadema en la frente.

Eros le había dicho a Psique que podía pedir lo que quisiera y le sería concedido, excepto ver quién era él, y así pasó ella algún tiempo feliz en el palacio recibiéndole cada noche; pero por último sintió nostalgia por sus dos hermanas y su padre, de quienes no sabía nada desde que había sido transportada a ese lugar. La joven le pidió a Eros que le permitiera ser visitada por sus hermanas el día siguiente, a lo que el dios consintió, no sin antes advertirle que no debía decirles nada sobre él.

Cuando Céfiro hubo transportado a las hermanas, Psique estaba rebosante de alegría mostrándoles todas los atractivos del palacio y dándoles muchos regalos; pero ellas sintieron envidia de su buena suerte y antes de marcharse le indujeron a desconfiar de su amante incógnito, sugiriendo que era el monstruo del cual había hablado el oráculo de Apolo, que se transformaba en joven por las noches para engañarla, pero que eventualmente la devoraría. Le aconsejaron que escondiera una lámpara y un cuchillo a un lado de la cama para poder verle y eliminarle cuando estuviera dormido.

La joven siguió las instrucciones recibidas y esa noche, mientras el amante dormía, encendió la lumbrera y acercó la luz para verle. Cuando vio que quien estaba a su lado era un hermoso joven, no tuvo fuerzas para usar su arma; al contrario, se dio la vuelta sollozando para extinguir la llama, pero al hacerlo, una gota de combustible cayó en el hombro de Eros, quien despertó dando un grito viéndola con reproche al contemplarla con el cuchillo en la mano. Eros se marchó después de haberle expresado que el amor no puede existir con desconfianza, y ella trató de retenerle, disculpándose y yendo tras de él, pero cayó desmayada.

Al despertar vio que el palacio había desaparecido y tomó la determinación de buscar a su amante por todos los campos y ciudades. Por su parte, Eros se había desquitado con las hermanas de Psique, habiéndoles enviado por separado sueños en los que les aseguraba a cada una que sería su novia si se dejaba caer de la cima rocosa. Ambas fueron engañadas, pues no encontraron más que la muerte al lanzarse del peñasco con la esperanza de caer en los brazos de Amor.

Mientras deambulaba en su búsqueda, ningún dios ofreció refugio ni consuelo a la joven Psique, ni tampoco protección contra la ira de Afrodita, siendo rechazada en cada templo que visitaba, incluyendo los de la diosa Deméter y el dios Zeus. Por último llegó a la corte de la misma Afrodita e intentó huir, pero fue retenida y llevada ante el trono de la diosa. La deidad de la hermosura determinó que Psique debía ser retenida como esclava y debía dársele una tarea diferente cada día y vivir así hasta que recuperara la esperanza. La intención de la diosa era darle trabajos imposibles de cumplir para una persona humana.

La primera de estas tareas consistía en clasificar por separado las distintas especies de granos y semillas que estaban mezcladas en un enorme montón, siendo advertida de que si se encontraba tanto como una sola semilla o grano en el grupo incorrecto, sería castigada. El dios Eros estaba tan conmovido por ella que ordenó a ejércitos de hormigas a que realizaran el trabajo.

La segunda tarea para Psique al día siguiente consistía en recolectar el vellocino dorado del ganado lanar de Afrodita; labor que logró cumplir obedeciendo la sugerencia de un junco a la orilla del río que le recomendó que esperara hasta que las ovejas se echaran a dormir en tanto ella aprovechaba para recoger la lana que habrían de dejar colgando en los matorrales.

Como tercera tarea la diosa le ordenó llenar una jarra con el agua negra que fluía de una montaña y corría hacia los ríos Estigia y Cocito. La joven logró cumplirla al obtener la ayuda de un pájaro que llevó el recipiente hacia la vertiente, lo llenó de agua y lo trajo de vuelta a ella.

Al cuarto día le fue asignada a Psique la tarea más difícil, ya que se le ordenó ir al inframundo, donde están los muertos, y colectar allí algunos de los atributos de belleza de Proserpina en una caja de oro. Si cumplía con esta labor, Afrodita le prometió que en adelante la trataría con benignidad; pero la visita a la reina del Hades y el regreso resultaban algo casi imposible de realizar. Acongojada en extremo, Psique decidió tirarse de una torre; sin embargo, cuando estaba a punto de hacerlo, una voz la llamó y le dijo de qué manera podía cumplir esa misión.

Psique realizó el viaje al reino de Proserpina siguiendo las instrucciones que la voz le había dicho, y se hubiera quedado allí de no ser que súbitamente pensó de su amor. Al regreso, ya casi alcanzaba la claridad del día cuando pensó que podía tomar un poco del ungüento mágico de la caja, pero al abrirla, tan pronto como levantó la tapa, cayó en un sueño profundo plagado de pesadillas.

Quizás hubiera yacido allí eternamente si Eros, que andaba en su búsqueda, no la hubiese encontrado, despertándola con una de sus flechas y enviándola hacia su madre Afrodita con la preciosa caja en la que había hecho entrar al Espíritu del Sueño que se había escapado. Enseguida, Eros alzó vuelo y se presentó ante Zeus con la petición de que hiciera inmortal a Psique. El rey de los dioses del Olimpo envió a Hermes a que trajera a Psique ante su presencia y, cuando esto fue cumplido, le dio de beber de la copa de oro de ambrosía y ella se volvió entonces inmortal, de modo que se unió para siempre con Eros, porque «Psique es otro nombre de Alma, y el Alma debe vivir por siempre con Amor».

(La imagen que encabeza este resumen ha sido tomada del libro Stories of old Greece and Rome, de Emilie Kip Baker, 1913). 

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