Puntos a Favor y en Contra Sobre el Cambio de Sexo o Transición de Género



 En la actualidad se desarrolla una intensa confrontación política tanto en la esfera mediática como en el campo legal, religioso y del activismo entre aquellos que propugnan por la expansión de los privilegios de lo que se denomina comunidad LGBTQ y aquellos que se oponen a ella. Es indiscutible que, independientemente de la posición de cada quien sobre este asunto, las personas que no se enfilan dentro de las denominaciones sexuales femenina o masculina han logrado obtener concesiones nunca antes imaginadas en todos los ámbitos de la sociedad, lo que ha provocado que cada vez exijan más.

 De que este debate o confrontación es algo único de la sociedad actual no podría ser más que falso. El hecho mismo de que el asunto sea abordado en el Antiguo Testamento de la Biblia cristiana, es una manifestación de que desde tiempos prehistóricos ya existía una preocupación e intención por evitar la propagación de las prácticas sexuales discordantes con la enseñanza religiosa, ya que de acuerdo a la religión tradicional, «la enseñanza fundamental sobre el matrimonio y los asuntos sexuales se encuentra en los capítulos 1 y 2 de Génesis. Cuando se le preguntó a Jesús sobre el matrimonio, se refirió a esos 2 capítulos (Mateo 19:1-12; Marcos 10:1-12).El Génesis nos enseña que “varón y hembra los creó” (Génesis 1:27). Fuimos creados según un plan, masculino y femenino, complementándose entre sí. Es decir, Dios hizo a Adán y Eva, no a Adán y Estevan, ni a Adana y Eva».

 En la obra Anábasis de Xenofonte (431-354 a. C.) se reporta como una práctica común el hecho de que los jefes militares del ejército griego [en este caso el que participó al servicio de Ciro en el intento de destronar a Artaxerxes (445-359 a. C.) en Persia] tomaban para sí a los jóvenes soldados más bien parecidos como amantes sexuales. Se implica en la obra que esto era hecho tanto por los jefes pedófilos como los pederastas, y la única condición que les permitía realizarlo era su grado de autoridad en la estructura militar; pero el hecho mismo y la forma en que el historiador griego se refiere a ello, demuestra que era visto negativamente inclusive por las personas más cultas de aquel tiempo, entendiéndose que las personas con mayor educación en cualquier época podrían ser más tolerantes con las prácticas estrambóticas de su entorno, de lo que lo serían las de menor nivel cultural.

 Ya en la época de Aristóteles (381-322 a. C.) esta práctica de tomar jóvenes adolescentes como objetos sexuales de pedófilos y pederastas se había extendido hasta los elementos de la aristocracia que gustaban de dichas tendencias sexuales, y el mismo Alejandro Magno (354-323), el célebre discípulo del gran filósofo griego, supuestamente desarrolló una relación homosexual que perduró hasta la muerte de quien muchos historiadores solamente presentan como su mejor amigo, tan amado, que después de su muerte, el gran conquistador macedonio cayó en un desánimo que perduró hasta su fallecimiento poco tiempo después. Algunos investigadores modernos han sugerido que la verdadera razón por la que Felipe de Macedonia desterró a su hijo Alejandro Magno, fue por esta inclinación sexual hacia tipos de su mismo sexo, lo cual refleja de que era vista de manera negativa, pese a que la aristocracia, o más bien dicho, los elementos de la aristocracia proclives a esta inclinación, luchaban por normalizarla; es decir, que fuera aceptada por la sociedad como algo normal.

 En la actualidad se ha llegado al punto en que en varios países, o jurisdicciones de países, han hecho legal el matrimonio entre parejas del mismo sexo, lo cual les ha permitido adoptar menores de edad como hijos propios, y se han conocido casos de que estos infantes adoptados han sido utilizados para satisfacer los degenerados apetitos sexuales de sus padres adoptivos, pese a la secretividad y falta de escrutinio que la legalidad les permite. Además existe un agresivo movimiento que intenta involucrar a la población infantil de muchas comunidades en actividades que promueven como deseables las identidades homosexuales, tales como los llamados drag queen shows, creando extrema preocupación entre las familias tradicionales. Pero el debate está más centrado en la comercialmente lucrativa práctica del cambio de sexo, más convenientemente referido como transición de género, aunque el término género en español solamente concierne al lenguage, no al sexo.

 La transición de género, también conocida como reasignación de género o proceso de afirmación de género, se refiere al proceso mediante el cual una persona alinea su preferencia sexual con su expresión de género. Esto implica hacer cambios en la apariencia física, el rol social o el género legal del individuo para que coincida con el sentido interno de sí mismo. Las justificaciones de la transición de género varían de persona a persona, según sus promotores, y pueden ser profundamente personales y complejas, destacando las siguientes:

1. Disforia de género. El término «transgénero» se refiere a una persona cuya genitalia al nacer no corresponde con lo que al crecer llega a considerar su identidad sexual, lo cual le causa una sensación de incomodidad o angustia por esa falta de coincidencia. La transición, aseguran los «expertos», puede aliviar esta angustia al alinear su cuerpo y su presentación social con su identidad de género, mejorando así el bienestar mental, transformando esta disforia en una euforia.

2. Autenticidad y autoaceptación. Hipotéticamente, la transición de género le permite a las personas vivir auténticamente y abrazar su verdadero ser. Aceptar la autopercibida identidad sexual y expresarla abiertamente ante la sociedad puede conducir a una mayor autoaceptación y un mejor bienestar general.

3. Bienestar psicológico. Según los promotores del cambio de sexo, se han hecho estudios que han demostrado que las intervenciones de afirmación de género, como la terapia hormonal y las cirugías, pueden tener efectos positivos en la salud mental, reduciendo la ansiedad, la depresión y el riesgo de suicidio entre las personas transgénero.

4. Aceptación y apoyo social. De acuerdo a quienes promocionan la transición de género, para muchas personas transgénero esta puede conducir a una mayor aceptación y apoyo de sus amigos, familiares y la sociedad en general. Puede, añaden, facilitar conexiones y relaciones más significativas basadas en lo que sería su verdadera identidad.

5. Aliviar la disforia física. Algunas personas transgénero pueden experimentar disforia física, que es la incomodidad con ciertos aspectos de su cuerpo físico que no se alinean con su identidad de sexo. Las intervenciones médicas de afirmación de género, como la terapia hormonal y las cirugías, pueden ayudar a aliviar esta angustia; esto de acuerdo con los grupos e individuos que promueven esta práctica.

6. Reconocimiento legal y derechos. La reasignación de género puede conducir a cambios en la documentación legal como la obtención de un nuevo nombre y marcador de sexo que, a su vez, puede proporcionar reconocimiento legal y protección de la identidad sexual así adquirida de una persona, y con ello, pueden producirse otros cambios en la elegibilidad en el acceso a servicios exclusivos.

 Aunque no se puede ignorar la enorme influencia mediática y presión que ejercen sus promotores, la transición de género es una decisión últimamente personal, y no todas las personas transgénero pueden optar por llevarla a cabo, debido más que todo al costo económico. Además, no todas estas personas experimentan disforia de género. Se recalca que el viaje de cada persona es único, y que esta debe tener la autonomía para tomar decisiones sobre su identidad y expresión de género que mejor se alineen con su bienestar y felicidad, según los expertos. El apoyo, la comprensión y el respeto por las decisiones de un individuo son esenciales para crear una sociedad más inclusiva y tolerante, aseguran.

 Por otro lado, la oposición a la transición de género es muy amplia y puede provenir desde varias perspectivas, siendo esencial conocer y reconocer la diversidad de opiniones dentro de este tema. Estos son algunos de los puntos principales señalados por individuos o grupos que se oponen a la llamada transición de género:

1. Creencias religiosas o culturales. Muchas personas se oponen al cambio de sexo basándose en creencias religiosas o culturales que se adhieren a los puntos de vista tradicionales de la identidad sexual y lo perciben como una violación del orden natural o del plan divino.

2. Preocupaciones sobre la edad y la madurez. Muchos opositores argumentan que los niños y adolescentes no tienen la capacidad de tomar decisiones irreversibles con respecto al cambio de sexo, ya que aún se están desarrollando mental, emocional y físicamente. Sensatamente proponen abogar por esperar hasta la edad adulta para tomar tales decisiones.

3. Riesgos médicos. No son pocos los críticos que han señalado los posibles riesgos y complicaciones asociados con las intervenciones médicas de cambio de sexo, como la terapia hormonal o las cirugías. Argumentan que estas intervenciones pueden tener consecuencias para la salud a largo plazo que deben ser consideradas cuidadosamente. Citan los numerosos casos en que estos procedimientos han resultado en daños irreversibles para la persona que se ha sometido a ellos.

4. Implicaciones sociales. Algunas personas se preocupan por el impacto del cambio de sexo en estructuras sociales más amplias, como la redefinición de roles de género y normas sociales. Seguramente expresan preocupaciones sobre la posibilidad de confusión o interrupción en los sistemas establecidos. Puede en realidad resultar en un trastorno mucho más grave que una simple disforia de género, opinan.

5. Derechos de los padres y consentimiento. Otros opositores argumentan que los padres o tutores deben tener la última palabra en cualquier intervención médica para sus hijos, incluido el cambio de sexo o transición de género, y que la decisión no debe tomarla solo el infante, infanta o adolescente.

6. Preservación de espacios para mujeres. Algunos opositores, particularmente en el contexto de mujeres transgénero, expresan estar preocupadas por la inclusión de estas personas en espacios que históricamente han sido designados para mujeres, como baños, deportes o refugios para víctimas de violencia doméstica, pues definitivamente no se puede considerar mujer a alguien que lo aparenta después de haberse sometido al proceso artificial de cambio de sexo, porque continúa manteniendo las principales características físicas de un hombre, tales como la fuerza y la capacidad de agresión.

7. Problemas conceptuales con la identidad de sexo. Los críticos cuestionan el concepto de identidad de género en sí mismo, afirmando que es una construcción subjetiva y potencialmente no científica que carece de una definición clara. Sostienen que el sexo biológico es el único determinante válido de la identidad sexual.

8. Temor a las implicaciones sociales. A algunos opositores les preocupa que una mayor aceptación del cambio de sexo o transición de género pueda conducir a la erosión de las estructuras familiares tradicionales o desafiar el concepto de género binario, que consideran esencial para la estabilidad de la sociedad.

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