El Poder de la Rosa Roja - Crónica de un conflicto, es una obra que en su conjunto cubre todo el periodo de tiempo que duró la guerra civil en El Salvador, incluyendo los años previos a la guerra declarada abiertamente, pues narra la participación del autor como miembro de una de las organizaciones más fuertes que conformaron el movimiento guerrillero. En este volumen se cubre el lapso entre 1980 y 1984, abordándose desde la juramentación de la BRAZ, Brigada Rafael Arce Zablah, hasta su desmovilización, así como una serie de misiones especiales que revelan aspectos que ningún otro libro ha hecho de igual manera.
Aquí se presentan algunos extractos de la introducción de esta obra autoría de Fidel A. Romero, en los que de alguna manera se condensa mínimamente su contenido.
Muchos elementos son vertidos para desvanecer mitos que han respaldado la reputación de personajes considerados grandes estrategas, pero que en la práctica eran uno más con la ventaja de los recursos exclusivos que poseían.
Se describe también cómo el Ejército Revolucionario del Pueblo, ERP, responde al compromiso militar con el resto de organizaciones hermanas al haber desmantelado su emblemática Brigada, creando y fortaleciendo una estructura de fuerzas especiales que cargaría con la responsabilidad de llenar el vacío de su estructura mayor desaparecida. Se narra también lo complejo de la estructura logística que abarcaba dentro y fuera del país y que tuvo el compromiso de abastecer en un 80% a las cinco organizaciones del FMLN histórico.
Este libro solamente abarca la parte más álgida de la guerra civil salvadoreña, la conformación de la Fuerza Móvil Estratégica (F.M.E) de los insurgentes, la aplicación de su táctica militar así como el cambio de la misma para dar un paso atrás en su desarrollo militarmente hablando, al desmontarla y convertirla en pequeñas unidades guerrilleras. Este paso atrás, la dirección estratégica supo ponerlo como de avanzada en su momento, al incluir el trabajo político organizativo como necesidad impostergable y evitar desaparecer con sus batallones selectos.
El trabajo en su conjunto es anecdótico autobiográfico que empieza desde la niñez y termina hasta el arribo a un aeropuerto de Australia en diciembre de 1997, país que dio albergue a mi familia ante la situación de alto riesgo a la seguridad física por razones políticas que teníamos como familia.
Este cambio de táctica obligada ante la diversidad de estrategias que el gobierno y sus padrinos del norte ensayaban no solo produjo el empantanamiento militar de la guerra con el decrecimiento de la militancia guerrillera rural, sino que también produjo una política integral en la intervención imperialista pasando de la guerra contrainsurgente a la conflagración de conflicto de baja intensidad. El Salvador fue convertido en un campo bélico integral de experimentación para los expertos interventores del planeta.
Es conocido que la operatividad regular, irregular, gubernamental o insurgente, para ser exitosa o alcanzar el desarrollo conocido, necesitó de un servicio de inteligencia, inteligencia militar y revolucionaria. Este es el capítulo tres escrito el cual ha sido desarrollado mediante un trabajo bibliográfico sobre el origen de los aparatos de inteligencia militar del estado y de la insurgencia del FMLN, específicamente del ERP. Es importante hacer resaltar la aportación del ex capitán del ejército y compañero Marcelo Cruz Cruz «Juancito». Discusiones bilaterales con aportes muy valiosos ya que, todos sabemos de su trayectoria profesional de las armas y de su sensibilidad social al haber puesto su conocimiento al servicio popular. Este capítulo también incluye testimonios de fundadores de la estructura de inteligencia del ERP así como también de personas cuyas vidas fueron afectadas y transformadas como efecto de lo despiadado de los métodos de los servicios de inteligencia del estado.
La operatividad de las fuerzas irregulares casi profesionales en un momento de su desarrollo, fue cuidadosamente planeada hasta cierto punto, su estado mayor y dirección se auxilió de un aparato logístico. Se desarrollan los conceptos de logística y de cómo fueron aplicados por el mando; también cómo fue posible el traslado de toneladas de armamento a través de pequeños cayucos de madera sin ser detectados por los sofisticados aparatos de fragatas de Estados Unidos. Se tiene el testimonio del constructor de esa ruta encubierta que participara en la única batalla naval de la guerra.
En lo álgido del accionar militar rebelde y en el escalonamiento de la guerra, fueron dados las llamadas operaciones encubiertas y de inteligencias por parte de la CIA y los organismos de inteligencia locales dirigidos desde los cuarteles locales. El desarrollo de las fuerzas insurgentes generó gran preocupación a los estrategas salvadoreños y también a los estrategas de la seguridad nacional norteamericana que incrementaron sus niveles de intervención, no solo por las ayudas públicas sino que también por las acciones encubiertas en Centro América y en El Salvador como ha sido mencionado antes.
El capítulo cinco narra la necesidad de respuesta impostergable que tenían como reto la dirección del PRS-ERP, producto del desarrollo de la guerra. Incluye cuatro trabajos especiales realizados en 1983 por el autor de este libro, el problema de los infiltrados de la CIA dirigidos por el general Álvarez Martínez de Honduras, la escuela política a los ex soldados prisioneros de guerra de la BRAZ desarrollada en la población de Torola en diciembre de 1983, el proceso vivido por el coronel Francisco Adolfo Castillo para hacer declaraciones voluntarias haciendo los llamados a la FAES en su momento, también sin dejar de testimoniar de cómo fueron las respuestas de carácter político ante los normales estados de agotamiento y afectivo de los combatientes y jefes al crear una «semi cárcel» denominada Escuela de Reeducación Ideológica «del Peche»”. Son hechos que los dirigentes de aquel periodo (y en la actualidad) no lo mencionan, o lo ven sin la dimensión real que tuvieron en ese proceso.
El capítulo seis lo conforma una discusión reflexiva de los hechos a la luz de un mayor conocimiento de lo sucedido. Los que estuvimos involucrados, de sobra conocemos los niveles en que se estratificaba la información por el criterio de la compartimentación, la mayoría política y disciplina partidaria; hecho que dio ventajas a las direcciones para hacer prevalecer sus posturas hasta llegar a los acuerdos de Chapultepec.
Estos seis capítulos captan el momento del empantanamiento del crecimiento de la insurgencia, precisamente por la escalada intervencionista y el agotamiento de la energía popular; energía que fue proporcionada por el más grande y poderoso movimiento político que ha tenido El Salvador en lo que tiene de historia como Estado. Finalizo esta parte con una reflexión escrita en el 2008:
Fidel A. Romero
El Poder de la Rosa Roja - Crónica de un conflicto es parte de una historia autobiográfica más extensa. Esta ha sido escrita en un periodo de diez años. Comprende seis capítulos que narran en forma descarnada los hechos como se vivieron y se interpretaron en su momento sin hacer apología de tendencias o colores políticos. Es solo un recordatorio comparativo mental, testimonial y de algunos escritos sobre hechos no conocidos a profundidad..., plasmados en el papel para dar a conocer otro punto de vista y que el lector o los estudiosos saquen sus propias conclusiones después de leerlo.
Muchos elementos son vertidos para desvanecer mitos que han respaldado la reputación de personajes considerados grandes estrategas, pero que en la práctica eran uno más con la ventaja de los recursos exclusivos que poseían.
Se describe también cómo el Ejército Revolucionario del Pueblo, ERP, responde al compromiso militar con el resto de organizaciones hermanas al haber desmantelado su emblemática Brigada, creando y fortaleciendo una estructura de fuerzas especiales que cargaría con la responsabilidad de llenar el vacío de su estructura mayor desaparecida. Se narra también lo complejo de la estructura logística que abarcaba dentro y fuera del país y que tuvo el compromiso de abastecer en un 80% a las cinco organizaciones del FMLN histórico.
Este libro solamente abarca la parte más álgida de la guerra civil salvadoreña, la conformación de la Fuerza Móvil Estratégica (F.M.E) de los insurgentes, la aplicación de su táctica militar así como el cambio de la misma para dar un paso atrás en su desarrollo militarmente hablando, al desmontarla y convertirla en pequeñas unidades guerrilleras. Este paso atrás, la dirección estratégica supo ponerlo como de avanzada en su momento, al incluir el trabajo político organizativo como necesidad impostergable y evitar desaparecer con sus batallones selectos.
El trabajo en su conjunto es anecdótico autobiográfico que empieza desde la niñez y termina hasta el arribo a un aeropuerto de Australia en diciembre de 1997, país que dio albergue a mi familia ante la situación de alto riesgo a la seguridad física por razones políticas que teníamos como familia.
Este cambio de táctica obligada ante la diversidad de estrategias que el gobierno y sus padrinos del norte ensayaban no solo produjo el empantanamiento militar de la guerra con el decrecimiento de la militancia guerrillera rural, sino que también produjo una política integral en la intervención imperialista pasando de la guerra contrainsurgente a la conflagración de conflicto de baja intensidad. El Salvador fue convertido en un campo bélico integral de experimentación para los expertos interventores del planeta.
Es conocido que la operatividad regular, irregular, gubernamental o insurgente, para ser exitosa o alcanzar el desarrollo conocido, necesitó de un servicio de inteligencia, inteligencia militar y revolucionaria. Este es el capítulo tres escrito el cual ha sido desarrollado mediante un trabajo bibliográfico sobre el origen de los aparatos de inteligencia militar del estado y de la insurgencia del FMLN, específicamente del ERP. Es importante hacer resaltar la aportación del ex capitán del ejército y compañero Marcelo Cruz Cruz «Juancito». Discusiones bilaterales con aportes muy valiosos ya que, todos sabemos de su trayectoria profesional de las armas y de su sensibilidad social al haber puesto su conocimiento al servicio popular. Este capítulo también incluye testimonios de fundadores de la estructura de inteligencia del ERP así como también de personas cuyas vidas fueron afectadas y transformadas como efecto de lo despiadado de los métodos de los servicios de inteligencia del estado.
La operatividad de las fuerzas irregulares casi profesionales en un momento de su desarrollo, fue cuidadosamente planeada hasta cierto punto, su estado mayor y dirección se auxilió de un aparato logístico. Se desarrollan los conceptos de logística y de cómo fueron aplicados por el mando; también cómo fue posible el traslado de toneladas de armamento a través de pequeños cayucos de madera sin ser detectados por los sofisticados aparatos de fragatas de Estados Unidos. Se tiene el testimonio del constructor de esa ruta encubierta que participara en la única batalla naval de la guerra.
En lo álgido del accionar militar rebelde y en el escalonamiento de la guerra, fueron dados las llamadas operaciones encubiertas y de inteligencias por parte de la CIA y los organismos de inteligencia locales dirigidos desde los cuarteles locales. El desarrollo de las fuerzas insurgentes generó gran preocupación a los estrategas salvadoreños y también a los estrategas de la seguridad nacional norteamericana que incrementaron sus niveles de intervención, no solo por las ayudas públicas sino que también por las acciones encubiertas en Centro América y en El Salvador como ha sido mencionado antes.
El capítulo cinco narra la necesidad de respuesta impostergable que tenían como reto la dirección del PRS-ERP, producto del desarrollo de la guerra. Incluye cuatro trabajos especiales realizados en 1983 por el autor de este libro, el problema de los infiltrados de la CIA dirigidos por el general Álvarez Martínez de Honduras, la escuela política a los ex soldados prisioneros de guerra de la BRAZ desarrollada en la población de Torola en diciembre de 1983, el proceso vivido por el coronel Francisco Adolfo Castillo para hacer declaraciones voluntarias haciendo los llamados a la FAES en su momento, también sin dejar de testimoniar de cómo fueron las respuestas de carácter político ante los normales estados de agotamiento y afectivo de los combatientes y jefes al crear una «semi cárcel» denominada Escuela de Reeducación Ideológica «del Peche»”. Son hechos que los dirigentes de aquel periodo (y en la actualidad) no lo mencionan, o lo ven sin la dimensión real que tuvieron en ese proceso.
El capítulo seis lo conforma una discusión reflexiva de los hechos a la luz de un mayor conocimiento de lo sucedido. Los que estuvimos involucrados, de sobra conocemos los niveles en que se estratificaba la información por el criterio de la compartimentación, la mayoría política y disciplina partidaria; hecho que dio ventajas a las direcciones para hacer prevalecer sus posturas hasta llegar a los acuerdos de Chapultepec.
Estos seis capítulos captan el momento del empantanamiento del crecimiento de la insurgencia, precisamente por la escalada intervencionista y el agotamiento de la energía popular; energía que fue proporcionada por el más grande y poderoso movimiento político que ha tenido El Salvador en lo que tiene de historia como Estado. Finalizo esta parte con una reflexión escrita en el 2008:
...”Recordar, narrar y escribir los hechos, tal como los vivieron los protagonistas, es formativo para las nuevas generaciones y forman parte de la historia e identidad de los pueblos. Por el contrario, albergar odios y rencores deforma la sociedad. Por ello, una forma de erradicar odios y rencores, son la verdad y la justicia”...
Fidel A. Romero

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