Tipo de obra: Novela corta
Autor: Fiódor Dostoyevski (1821-1881)Género: Realismo
Ubicación: Principalmente una ciudad turística en Alemania; y París, Francia; primera mitad de la década de 1860
Primera publicación: 1867
Personajes principales:
Alekséi Ivánovich, un joven profesor privado empleado por el General Zagorianski para instruir a su hija e hijo menores.
El General Zagorianski, un endeudado, pero pretencioso propietario que cifra todas sus esperanzas en la muerte próxima de una tía que le heredaría una fortuna.
Antonida Vasílevna, la rica tía del General.
Polina Aleksándrovna, hijastra del General, atada sentimentalmente a Des Greieux.
Míster Astley, un rico inversionista inglés, tímido, pero íntegro.
Marqués Des Grieux, un impostor que gana dinero haciendo préstamos con usura a los jugadores.
Blanche de Cominges, impostora que finge corresponder las pretensiones románticas del General, interesada en su herencia.
Comentario Breve
Habiendo sido un jugador adicto buena parte de su vida, Fiódor Dostoyevski escribió esta novela con el conocimiento debido; haciendo una descripción detallada de la atracción irresistible que los juegos de azar ejercen en jóvenes y viejos por igual, particularmente el de la ruleta. Exceptuando el enamoramiento de Polina por el falso marqués francés y la inclinación de Alekséi por la tortura de sí mismo, El Jugador parece —comparativamente— un rayo de luz en el mundo tétrico del arte de este autor ruso, y este efecto podría explicarse en el trasfondo de un moderno centro de aguas curativas en Alemania, con su clientela de trashumantes de diferentes nacionalidades. Terminada en un periodo de 26 días, debido a la premura de un compromiso contractual con un agente inescrupuloso, alguno que otro personaje está poco más que delineado a la ligera. En esta novela destacan particularmente los personajes femeninos, ya que tanto Antonida Vasílevna como Polina y Blanche de Cominges, son las dinamizadoras de la acción. Por otra parte, esta obra ha sido adaptada varias veces en diferentes películas, siendo la primera en 1949, y la última en 2014.
Resumen
Después de haber pasado dos semanas en París, Alekséi Ivanovitch regresó al centro turístico de Roulettenburg, en Alemania, en donde fungía como profesor privado en la casa de la familia de un general ruso que se había radicado en esa ciudad con la intención de reponer su disminuida fortuna, esperanzado en la herencia que le dejaría una tía, que se suponía moriría pronto. El general cortejaba a la señorita Blanche de Cominges, una joven francesa aparentemente rica, de visita en la ciudad, y quien únicamente estaba interesada en la fortuna que éste heredaría. Polina, la hijastra del general, mantenía una relación a hurtadillas con el supuesto pariente lejano de Blanche, el marqués Des Grieux. Por su parte, Alekséi estaba prendido de Polina; la amaba profundamente y aceptaba cualquier humillación, hasta el punto de obedecer lo que ella le ordenara, sin reparar en las consecuencias.
A petición de Polina, Alekséi aceptó ir al casino y jugar con el dinero que ella le dio, y después de ganar una cantidad pequeña, presintió que su estadía en Roulettenburg afectaría seriamente su vida. Creyendo que no podía perder en las mesas de juego, Alekséi le dijo a Polina que de allí en adelante apostaría solo para él; pero la joven, conociendo el poder que ejercía sobre su pretendiente, le convenció fácilmente de que compartiera sus ganancias con ella.
Míster Astley, un joven inglés acomodado, llegó a Roulettenburg y (para disgusto del general) distrajo la atención de la señorita Blanche, que se estaba cansando de esperar a que muriera la tía del militar, que telegrafiaba a Moscú diariamente para preguntar por el estado de la anciana, de quien estaba seguro, heredaría una fortuna que le permitiría pagar a sus acreedores y asegurar su futuro económico. Míster Astley, sin embargo, pronto puso en evidencia que estaba enamorado de Polina.
Alekséi Ivanovitch sospechaba que la pareja francesa eran impostores y quería escapar de las maquinaciones que saturaban su existencia en Roulettenburg; pero su pasión por Polina le retenía fuertemente. En el casino perdió una gran cantidad de dinero de ella. El dinero que había traído de París para el General, había renovado el interés por parte de la Blanche en él. Todo parecía indicar que Zagorianski estaba endeudado cuantiosamente con Des Grieux.
Incapaz de ganar con el dinero de Polina, Alekséi se ofreció a ganar con el suyo propio y prestarle lo que quisiera. Él esperaba poder ganarse su amor haciéndose rico a través del juego. Le confesó su ardiente enamoramiento y cuando le dijo que incluso podía cometer un crimen por ella, ésta le ordenó con picardía que se burlara de una baronesa alemana malhumorada que pasaba con su esposo. Después de que Alekséi insultara descaradamente a los alemanes, pese a que mentalmente consideraba aberrante su comportamiento, fue despedido por el general, pero logró mantener el respeto cuando le dijo a su empleador que era capaz de disculparse por sí mismo, y que, como persona independiente, se oponía al trato condescendiente del general que decía haberse disculpado con el barón por él. El general, temeroso de las consecuencias de los arranques impetuosos de Alekséi, intentó apaciguarle sin éxito.
Des Grieux, actuando como mediador, le dijo a Alekséi que cualquier otra indiscreción de su parte podría arruinar las posibilidades de que el general se casara con la señorita Blanche. También prometió que el general le volvería a contratar pronto y que, mientras tanto, continuaría pagándole su salario; pero el aludido manifestó estar dispuesto a batirse en un duelo con el barón. Des Grieux luego sacó una carta de Polina pidiéndole a Alekséi que abandonara el asunto. El joven obedeció aunque sabía con certeza que Polina amaba al mensajero.
Míster Astley confirmó indirectamente las sospechas de Alekséi de que Blanche y Des Grieux eran aventureros sin vínculo familiar. Durante anteriores hazañas en Roulettenburg, Blanche había hecho insinuaciones al barón y, siguiendo las instrucciones de la baronesa, la policía la escoltó fuera del casino. Alekséi sospechaba que el general estaba en deuda con Blanche y que Polina estaba involucrada con la pareja francesa.
La anciana tía del general, Antonida, llegó de Moscú con un gran séquito, muy viva y enérgica, burlándose perversamente del sobrino por sus urgentes solicitudes y le criticó por dilapidar la herencia de sus hijos. El general quedó visiblemente conmocionado por su llegada. La anciana acompañada por todos y guiada por Alekséi, visitó el casino y ganó fabulosamente en las mesas de juego, prodigando dinero a sus sirvientes y mendigos, pero reafirmando que jamás daría nada a su sobrino.
Polina acrecentó el enigma para Alekséi cuando le pidió que le entregara una carta a Astley. A pesar de las súplicas del general al joven profesor para evitar que Antonida siguiera apostando su fortuna, la anciana continuó frecuentando el casino, que obsesionada con la fiebre de ganar, perdió mucho. Cuando se preparó para regresar a Moscú, invitó a Polina a regresar con ella, pero la joven se negó. Antonida, incapaz de resistir un último intento en las mesas de juego, volvió a perder mucho, incluyendo el efectivo de bonos que convirtió a bajo precio. La anciana ahora no poseía nada más que tierras y las casas que había en ellas, y tuvo que pedir dinero prestado a Astley para regresar a Rusia.
Considerando perdida la herencia del general en la ruleta, Blanche y Des Grieux rompieron relaciones con él y se dispusieron a marcharse. Zagorianski era un hombre arruinado y Polina estaba distraída por la inminente pérdida de Des Grieux, pero su encantamiento se quebró cuando el falso marqués le ofreció dinero de consolación procedente del producto de la propiedad de su padrastro, hipotecada a su favor. En apuros, Polina se volvió hacia Alekséi, quien fue al casino y ganó una fortuna para que ella se la arrojara en la cara a Des Grieux. Ella pasó la noche con Alekséi en la habitación de él; pero a la mañana siguiente tomó el dinero ofrecido y se lo arrojó a la cara, yéndose al hotel donde se hospedaba Astley.
Cuando Alekséi iba en busca del general, fue interceptado por Blanche que se mostró seductora con él y le convenció de marcharse con ella a París, donde vivieron juntos por un mes, mientras ella gastaba sus ganancias. Cansada de la vida de una aventurera, la señorita Blanche, persuadida por Alekséi, decidió casarse con el general.
Alekséi era ahora un jugador confirmado y regresó a las mesas de juego de las ciudades turísticas alemanas. Una vez fue a la cárcel por deudas y una persona anónima pagó su multa. En Homburg encontró a Astley quien le dijo que Polina, recuperándose de una enfermedad, estaba en Suiza con familiare suyos. Mientras tanto, el general había muerto de un derrame cerebral en París, y Blanche había recibido su herencia de Antonida, que había muerto en Moscú. Alekséi le recordó a Astley con pesar el enamoramiento de Polina por Des Grieux y se sintió momentáneamente esperanzado cuando Astley le dijo que Polina le había enviado a Homburg para traer a Alekséi de regreso con ella; pero el joven profesor estaba consciente de que no tenía otra opción, en realidad, puesto que había entregado su corazón y su alma al juego.

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