Los Mejores Relatos del Género Policíaco (IV)

Aquí se presenta un listado de algunos de los mejores relatos del género policíaco, detectivesco, de investigación policial, o simplemente, de la inventiva del crimen. Se ofrece una muy breve descripción del caso que aborda cada relato para despertar el interés en su lectura, y su orden no sigue ningún criterio predefinido. Para las personas que gustan de este género literario, resultará útil como una pequeña guía que irá siendo publicada por partes. No hace falta decir que cada historia debe leerse (en la medida de lo posible) desde la perspectiva del tiempo en que fue escrita.


Los Mejores Relatos del Crimen

- ¡Plom-Plom! ¡Plom-Plom! (José Hernández Polo, 1930-2016)

El comisario Pujol decide ir a pasar sus vacaciones a Olot, aceptando la invitación de Borrell, un apreciable amigo que su padre tuvo en vida. En la placentera residencia del anfitrión también está invitado un pintor de cierto mérito, aunque con una personalidad un poco brusca. Cuando se aproxima el final de las vacaciones, Borrell es asesinado y un sospechos es detenido cuando abandonaba la escena del crimen. Sin embargo, las investigaciones y los sucesos van mucho más allá.

- Los asesinatos en la Calle de La Morgue (Edgard Allan Poe, 1809-1849)

Un narrador anónimo comienza esta historia de asesinato y detección criminal con una disertación sobre la mente analítica, describiendo al analista como paradójicamente impulsado tanto por la intuición como por la inclinación moral a desentrañar lo que confunde a sus semejantes. Agrega que el analista se deleita en el estudio matemático y en el juego de damas, lo que le permite al individuo calculador practicar el arte de la detección, no solo de los movimientos integrales del juego, sino también del comportamiento de su oponente. El narrador argumenta, sin embargo, que el análisis no es meramente un asunto de ingenio, sosteniendo que mientras el hombre ingenioso puede, a veces, ser analítico, el hombre calculador es, sin falta, siempre imaginativo.

Luego de describir las circunstancias en las que conoció a un hombre llamado C. Auguste Dupin (el detective), cuando ambos buscaban el mismo libro en una oscura biblioteca de la Rue Montmartre, en París, y hacerse amigos y decidir compartir juntos los gastos de una residencia, el narrador procede al relato que le ocupa.

«Los crímenes de la calle Morgue» es un cuento de misterio y asesinato escrito por Edgar Allan Poe, que ha sido descrito por los críticos como la primera historia de detectives moderna y que se publicó por primera vez en Graham's Magazine en 1841. La historia sigue a dos hombres, el narrador anónimo y el detective aficionado con poderosas habilidades de razonamiento deductivo llamado Auguste Dupin, a los que se hace referencia a lo largo del relato. Dupin y el narrador se obsesionan con resolver el brutal asesinato de dos mujeres, una madre y su hija, después de leer los reportes en el periódico. Finalmente, Dupin contacta a G-, el jefe de policía, para que le ayude a resolver el caso después de que la policía arresta a alguien que Dupin cree que es inocente.

- La gran operación de Raffles (Barry Perowne, 1908-1985)

El famoso jugador de cricket, A. J. Raffles, es contactado por un rico editor, Lord Pollexfen, con la proposición de lanzar un revista deportiva que llevaría el nombre del deportista. Raffles acepta y todo marcha bien hasta que llega el momento de la publicación, cuando el editor rechaza el contenido femenino de la revista.

- El ojo de la bella finesa (Ramón Hervás)

Un diseñador local en la ciudad turística de Sitges, pasa una noche con una atractiva turista finlandesa que es encontrada muerta al día siguiente en una playa cercana a la casa donde estuvieron juntos. Atando cabos sueltos, el protagonista logra identificar al verdadero responsable del cruel e injustificado asesinato, y de ese modo probar su inocencia.

- Igual que el inspector Maigret (Vincent McConnor)

George Drayton, un viejo escritor y dueño de una editorial, ya retirado, va como todos los días a sentarse en su banca favorita en el parque privado frente a su casa, tan temprano, que apenas es el segundo en ingresar después del jardinero. Mientras contempla el edificio de apartamentos frente a él, hace recordatorio del asesinato de una joven casada que no ha sido resuelto después de un año. Más tarde, en tanto que lee una novela de Simenon (Georges Joseph Christian Simenon 1903-1989), se pregunta si él, Drayton, no podría resolver ese caso sin moverse de su sitio como lo hacía el detective Jules Maigret.

- El baúl oscuro (Noel Clarasó, 1899-1985)

En la estación madrileña de Atocha, un baúl que había sido enviado a una dirección y destinatario en Guadalajara, es retornado, y se guarda allí esperando que alguien lo reclame. Pasadas varias semanas, un desagradable olor es detectado por los empleados de la estación, quienes detectan que la pestilencia procede del baúl. Al llegar las autoridades y lograr abrirlo con la ayuda de un cerrajero, se descubre que contiene el cadáver en descomposición de un hombre no identificado.

- El profanador de tumbas (R. L. Stevenson, 1850-1894)

Un inesperado encuentro entre el viejo borrachín Fettes y el reputado doctor Mcfarlane, en el que el primero enfrenta al segundo con tono de reproche, provoca que los compañeros de tertulia del desafiante beodo inicien una investigación de su pasado desconocido. Descubren que en el pasado Fettes y Macfarlane eran alumnos de la Escuela Médica, y que ambos estaban a cargo con la no tan envidiable tarea de conseguir, recibir y pagar por los cadáveres que la institución requiere para sus investigaciones. Cuando Fettes reconoce el cuerpo fallecido de una mujer que él vio viva y saludable un día anterior, sospecha que ha sido asesinada. No obstante, Macfarlane insiste en que las autoridades nunca creerían que ellos tengan nada que ver con su muerte. De mala gana, Fettes acepta a guarfar silencio, pero muy pronto se arrepiente de esa desición, cuando otro cadáver de un conocido le es traído y poco después parece cobrar vida por cuenta propia, proporcionándole gran espanto.

- El clavo (Pedro A. de Alarcón, 1833-1891 )

El juez de primera instancia Joaquín Zarco y su amigo Felipe van de paseo al cementerio del pueblo en la víspera del día de todos los muertos. Por ser un camposanto pequeño, con frecuencia se sacan los restos de muertos más antiguos para sepultar a los más recientes, y las osamentas son amontonadas en un área común. Mientras echan un vistazo a este cúmulo de restos óseos, Joaquín Zarco descubre un cráneo que tiene un clavo atravesado, que iba desde el hueso coronal hasta lo que habría sido el cielo de la boca. El juez tomó la decisión en ese preciso momento de solucionar el crimen, lo que le llevará a llevar a la pena de muerte a la persona que jamás hubiese querido lastimar.

- Las vacaciones de míster Ledbetter (H. G. Wells, 1866-1946)

Este es el relato de la fabulosa aventura de un vicario que —
añorando épocas pasadas cuando las personas podían experimentar emociones al emprender acciones destacadas decide ingresar a una vivienda para robarse algo, aunque sea solo símbolico, mientras trata de disfrutar de sus vacaciones. Las consecuencias de su acto, que tal vez haya sido acelerado por estar bajo el efecto de alguna copa de más, le llevarán a vivir una serie de situaciones inimaginadas, que en conjunto se convertirán en el episodio más inolvidable de su vida.

- Un crimen excepcional (Jean Richepin, 1849-1926)

Oscar Lapissotte, un escritor pobre e intrascendente, que en su búsqueda de celebridad y éxito ha usado diferentes seudónimos durante su carrera, se encuentra de repente con la oportunidad de hacerse rico, cuando una amiga agonizando en un hospital le revela los detalles para acceder a la vivienda de una anciana viuda rica. Pese a que por crimen otro es culpado y a pesar de su ilícita riqueza, no se siente satisfecho porque no puede hacer avanzar su carrera como escritor. En un intento desesperado por obtener el reconicimiento que él cree merecer en el campo de las letras, decide publicar un relato detallado del crimen, declarándose el verdadero responsable del atroz suceso. Y aunque su pieza narrativa por fin pone su nombre en la palestra de los talentosos, todos consideran que se trata de un cuento de ficción muy bien concebido.

- Un forastero amable (Geoffrey Household, 1900-1988)

El narrador cuenta con detalle de qué manera fue cómplice involuntario de Gabriel Princip, asesino del archiduque Francisco Fernando, mientras se encontraba en Ilidze, Bosnia, de vacaciones junto a sus progenitores, siendo él apenas un muchacho de trece años. Como se sabe, este asesinato precipitó la Primera Guerra Mundial.

- El Tigre en la Niebla (Margery Allingham, 1904-1966)

Una joven viuda próxima a contraer matrimonio nuevamente ve estropeada su perspectiva cuando aparecen fotos de su esposo en los principales periódicos londinenses, pese al hecho de que él fue reportado muerto o desaparecido en combate cinco años atrás. Al mismo tiempo y de manera inexplicable su prometido desaparece sin dejar ningún rastro. Por si fuera poco, se producen una serie de atroces asesinatos que ponen en vilo a la gran ciudad durante una secuencia de días en que estuvo oscurecida por la densa niebla.

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