Por Esteban Balmore Cruz
Autor: Andreas M. Antonopoulos
Primera publicación: 2016
Comentario breve
Este es un libro extenso (más de 600 páginas) que abunda mucho en redundancias, repeticiones y en la presentación desordenada de sus contenidos, abordados aquí y allá utilizando alguna terminología técnica excesivamente repetitiva, connotándola de nuevo significado, o significado figurado. Es un libro que es demasiado precio a pagar leyéndolo para entender por qué una persona estaría interesada en complicarse la vida sustituyendo la moneda de su uso diario por la que se promueve aquí, ya que la promoción de bitcóin es el verdadero objetivo del autor; aunque obviamente esta es una lectura obligada para quienes estén interesados en incorporar este sistema a sus negocios, o deseen convertirse en aventureros capitalistas de alto riesgo.
Resumen
Bitcóin es un conjunto de conceptos y tecnologías que conforman un ecosistema de dinero digital, diferenciándose de las monedas tradicionales en que es completamente virtual, ya que para bitcóin no existen monedas físicas y —en sentido estricto— ni siquiera existen monedas digitales. Las monedas están implícitas en transacciones que mueven valor de un remitente a un destinatario, y los usuarios pueden demostrar la propiedad de las transacciones en la red bitcóin con las claves o contraseñas que poseen, obteniendo acceso a gastar su valor transfiriéndolo a un nuevo destinatario. Esas claves están normalmente almacenadas en una cartera digital (wallet, en inglés) en la computadora o dispositivo portátil de cada usuario. El único prerrequisito para gastar bitcoines es la posesión de la clave o contraseña que libera una transacción.
Los bitcoines se crean mediante un proceso figurativamente llamado «minería», el cual se basa en una competencia entre registradores de nuevas transacciones («mineros») para encontrar soluciones a un problema matemático a la vez que se procesan dichas transacciones. En promedio, cada 10 minutos alguna persona consigue validar las transacciones de los últimos 10 minutos y es recompensada con nuevos bitcoines. En esto, afirma el autor, radica la esencia de bitcóin, ya que la «minería» descentraliza la función de emisión de moneda y la autorización de un banco central, y reemplaza la necesidad de la institución bancaria con esta competencia global entre supuestos anónimos. Cada cuatro años, el protocolo reduce a la mitad la tasa a la que se crean nuevos bitcoines, asegurándose de que solo se asignarán hasta un valor límite de 21 millones de monedas. Así, recalca Antonopoulos, es que se explica por qué bitcóin es deflacionario en el largo plazo, por la decreciente tasa de emisión; además de que bitcóin no puede ser inflado a través de la «impresión» de nuevo dinero por encima de la tasa de emisión esperada. (Cabe intercalar aquí que en septiembre de 2018, un desarrollador de Bitcoin Cash descubrió la vulnerabilidad CVE-2018-17144 en el software de Bitcoin Core, la cual podría permitir a un atacante explotar un error en nodos vulnerables y superar el límite de emisión de 21 millones de monedas).
Enseguida, el autor procede a destacar lo que él considera las principales características de la criptomoneda señalando, sin entrar en detalles, que a finales de la década de 1980, muchos investigadores comenzaron a intentar utilizar la criptografía para construir monedas digitales, y que estos primeros proyectos de dinero digital lo emitían generalmente bajo el respaldo de una moneda nacional o un metal precioso como el oro, por lo que, comparativamente, bitcóin es una innovación. Bitcoin representa, dice Antonopoulos con cierto grado de suntuosidad, la culminación de décadas de investigación en criptografía y sistemas distribuidos e incluye cuatro innovaciones clave reunidas en una combinación única y poderosa, ya que consiste de:
1. Una red entre pares distribuida (el protocolo bitcóin).
2. Un libro contable público (la cadena de bloques, o blockchain).
3. Un sistema distribuido, matemático y determinístico de emisión de moneda (minería distribuida).
4. Un sistema descentralizado de verificación de transacciones (script de transacciones).
El autor pasa entonces a resumir, muy escuetamente, la historia de bitcóin, mencionando que fue iniciado en 2008 con la publicación de un documento titulado «Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System» (Bitcoin: Un Sistema Electrónico de Dinero en Efectivo de Semejante-a-Semejante), cuyo autor usó el seudónimo Satoshi Nakamoto, quien combinó varias invenciones previas tales como b-money y HashCash para crear un sistema de efectivo electrónico completamente descentralizado, independiente de una autoridad central para su emisión o la liquidación y validación de transacciones.
La red bitcóin fue iniciada en 2009, basada en una implementación de referencia publicada por Nakamoto, y que ha sido modificada por muchos otros programadores desde entonces. En abril de 2011, Satoshi Nakamoto se retiró del ámbito internauta delegando la responsabilidad de desarrollar el código y la red a un grupo creciente de supuestos voluntarios. La identidad de la persona o personas detrás de bitcóin es desconocida, aunque, afirma con certeza Antonopoulos, ni Satoshi Nakamoto ni nadie más posee control sobre el sistema bitcóin, el cual opera basado en principios matemáticos completamente transparentes.
El libro continúa entonces con la parte que más parece interesar al autor, que es cómo unirse a la red bitcóin y comenzar a usar la criptomoneda, para lo cual, todo lo que un usuario debe hacer es descargar una aplicación o usar una aplicación web, explicando que existen tres tipos de usuarios o clientes (hay que aclarar que en este libro la denominación «cliente» se refiere tanto al usuario como al dispositivo que usa para ineractuar en la red):
1. Cliente completo, o «nodo completo». Es un cliente que almacena la totalidad del historial de transacciones (cada transacción de cada usuario de todos los tiempos), administra las carteras del usuario y puede iniciar transacciones directamente sobre la red.
2. Cliente ligero. Almacena las carteras del usuario pero depende de servidores de terceros para acceder a las transacciones y la red bitcóin. El cliente ligero no almacena una copia completa de las transacciones y por lo tanto debe confiar en los servidores de terceros para la validación de transacciones.
3. Clientes web. Se acceden a través de un navegador web y almacenan las carteras de los usuarios en servidores de terceros. (Los clientes móviles para teléfonos inteligentes, como los basados en el sistema Android, pueden operar también como cualquiera de los tres tipos).
La elección de cliente bitcóin depende de cuánto control quiera tener el usuario sobre sus fondos. Un cliente completo ofrece el mayor nivel de control e independencia; pero en contraparte coloca la responsabilidad de realizar copias de respaldo y mantener la seguridad sobre otros usuarios. En el otro extremo de las opciones, el cliente web es el más simple de montar y usar, pero su contraparte es que introduce riesgo ajeno, ya que la seguridad y el control están compartidos entre el usuario y el propietario del servicio web. Si una cartera web se pusiera en peligro, tal como ha sucedido muchas veces, el usuario podría perder potencialmente todos sus fondos. Por el contrario, si el usuario posee un cliente completo sin las copias de respaldo correspondientes, podría perder sus fondos debido a un desperfecto de la computadora, o cualquiera que sea el dispositivo que use.
Antonopoulos procede enseguida a la parte más promocional de la criptomoneda, detallando sus usos, no sin antes recalcar que bitcóin solamente es una tecnología, pero que expresa dinero, ya que es fundamentalmente un sistema de comunicación (lenguaje) para intercambiar valor entre personas que depositan su confianza en él. Los usos de la criptomoneda y de la red bitcóin, son:
- Enviar y recibir dinero expresado en bitcóin
- Venta de artículos de bajo o de elevado valor
- Subcontratación de servicios en el extranjero
- Donaciones
- Importación/exportación
- Minado de bitcoines
Luego de explicar cómo se pueden obtener los primeros bitcoines (comprándolos o ganándolos en algún sitio donde paguen con esta criptomoneda), procede el autor a detallar el funcionamiento del sistema, volviendo a repetir que —a diferencia de los sistemas de pago del sistema bancario tradicional— bitcóin está basado en una confianza descentralizada entre anónimos. En vez de confiar en una autoridad central, la confianza se consigue como una propiedad emergente de las interacciones de diferentes participantes en la red.
Una transacción comunica a la red que el dueño de un número de bitcoines ha autorizado la transferencia de algunos de ellos a otro propietario. El nuevo dueño puede ahora gastarlos realizando otra transacción que autorice la transferencia a otro usuario, y así sucesivamente, en una cadena de propiedad. Cada transacción contiene una o más «entradas», que son débitos contra una cuenta bitcóin. En el otro lado de la transacción, hay una o más «salidas», que son créditos añadidos. Las entradas y salidas no suman necesariamente la misma cantidad. En su lugar, las salidas suman menos que las entradas y la diferencia representa una comisión de transacción implícita, que es el pago asignado al «minero» que hace el registro de la operación en el libro contable, de otro modo llamado «cadena de bloques» o, más impresivamente, «blockchain» . Las transacciones se añaden a un nuevo bloque priorizadas las que conllevan una mayor comisión y algunos otros criterios no especificados.
La dizque «minería» de Bitcoin
Cualquier transacción no es parte del libro contable hasta que es verificada e incluida en un bloque por el proceso que los adeptos llaman minería. Según Antonopoulos (en una muestra de implícita ambigua contradictoria), las transacciones son empaquetadas en bloques, requiriendo una enorme capacidad de computación para ser válidos, pero solo una pequeña cantidad de la misma para ser validados, sirviendo este proceso dos propósitos que son:
1- Crear nuevos bitcoines en cada bloque, imaginariamente similar a como un banco central imprime nuevo dinero. La cantidad de criptomoneda creada por bloque es fija y disminuye con el tiempo. Este proceso, según el autor, genera confianza asegurando que las transacciones solo se confirman si se ha dedicado suficiente poder computacional al bloque que lo contiene, en tanto que más bloques significan más computación.
2- El «minero» se une a miles de otros en una carrera para encontrar la solución a un bloque de transacciones. Encontrar esa solución, también llamada Prueba de Trabajo o PoW (Proof of Work, en inglés) requiere cuatrillones de operaciones de hasheo por segundo a través de toda la red. El primero que encuentra esa solución gana la ronda de competición y publica ese bloque en la cadena o registro contable. El usuario que utiliza su equipo para hacer esta tarea paga sus costos de electricidad vendiendo los bitcoines que produce en el proceso.
Para convertirse en un usuario de este sistema, se debe descargar e instalar el cliente de referencia Bitcoin Core, también conocido como «cliente Satoshi» desde bitcoin.org. Este software de código abierto implementa todos los aspectos del sistema bitcóin, incluyendo carteras, un motor de verificación de transacciones con una copia completa del historial de transacciones (registro contable, blockchain o cadena de bloques), y un nodo completo de la red peer-to-peer. La primera vez que se ejecuta Bitcoin Core se inicia la descarga de la cadena de bloques (un proceso que podría tardar varios días).
La propiedad de bitcoines se establece a través de claves digitales, direcciones, y firmas digitales. Cada transacción requiere una firma válida para ser incluida en la cadena de bloques, la cual puede generarse con claves digitales válidas; por lo tanto, quien posea una copia de dichas claves tendrá control de los bitcoines en esa cuenta.
Criptografía de Clave Pública y Criptomonedas. Bitcoin utiliza la multiplicación de curvas elípticas como base para su criptografía de clave pública. La criptografía de clave pública fue inventada en la década de 1970 y es la base matemática de la seguridad informática.
Desde la invención de la criptografía de clave pública, se han descubierto varias funciones matemáticas adecuadas, tales como exponenciación de números primos y multiplicación de curvas elípticas. Estas funciones matemáticas son prácticamente irreversibles, lo cual significa que son fáciles de calcular en una dirección e inviables de calcular en la dirección opuesta. Basada en estas funciones matemáticas, la criptografía permite la creación de secretos digitales y firmas digitales infalsificables.
El libro continúa y concluye con explicaciones técnicas más específicas para integrarse a la red de usuarios o clientes bitcóin.
Expresiones significativas de Antonopoulos:
«...bitcóin no es simplemente una moneda digital, sino una red de confianza que se extiende mucho más allá del restringido ámbito de las monedas. La comprensión de que esto no es dinero, esto es una red de confianza descentralizada».
«Como desarrollador veo a bitcóin como algo similar a la Internet del dinero, una red para propagar valor y asegurar la propiedad de activos digitales vía computación distribuida».
Consideración final
Releyendo este libro para hacer el presente resumen, me
parece que Satoshi Nakamoto no podría ser otro que Andreas M.
Antonopoulos, por las siguientes razones: Una, Nakamoto desapareció del
ámbito internauta en 2011; el autor de este libro se declaró «enamorado»
de bitcóin en 2012, desplegando a partir de entonces una carrera
frenética de promoción de la criptomoneda y organizando las empresas que
la impulsarían. Dos, Antonopoulos maneja todo el conocimiento del
sistema, hasta el detalle más ínfimo; algo que un simple simpatizante o
aficionado no podría haber logrado sin adentrarse en el mismo, lo cual
requeriría mucho más tiempo del que le llevó al autor del libro. Y tres,
en la sección de agradecimientos, el autor menciona una lista de
nombres de individuos que ahora están abiertamente vinculados al sistema de las
criptomonedas, y que bien pueden haber formado parte de su estructura
fundacional, ya que es ingenuo creer que ese proyecto fue desarrollado
por una sola persona.
Bitcóin podría compararse a cualquier figura de la mitología griega, en el sentido de que es una construcción imaginaria que cubre todos sus ángulos desde su propia bien construida narrativa, resultando no solamente atractiva, sino también convincente para los adeptos impresionables con la utilización de lenguaje metafórico exultante de supuesta innovación.

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