POEMA DE LA ESPERANZA
Yo no quisiera, amor, la fe caída,
pero si alguien violentamente
nos empuja el corazón a la amargura
levantemos el canto que nos llena.
Te aseguro, mujer, que nos acechan
para hacernos caer de la esperanza
como dos niños solos en el llanto.
Te aseguro, mujer, que nos persiguen,
que nos buscan la voz para ahogarnos
porque le tienen miedo a nuestra dicha.
Prohibido sonreír, tener ancha la risa,
y si acaso intentamos
desayunar tranquilamente unos cuantos claveles
te aseguro, mujer, que nos destierran:
y los diarios locales
(órdenes superiores) a grandes titulares
dirán que se salvó la patria.
Yo no quisiera, amor, la fe caída,
pero le tienen miedo a la sonrisa
y nos quieren atar el alma entera.
Enarbolar la fe,
tener muy alta la esperanza,
está contra la ley,
está contra el derecho,
porque le tienen miedo a la alegría.
Jorge A. Cornejo (1923-2005)
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