Autores Griegos de la Antigüedad (II)


 También en esta época vivió el matemático y astrólogo Metón, quien en un libro llamado Enneadecaterides, se esforzó por ajustar el curso del sol y la luna, y sostuvo que los años solares y lunares podían comenzar regularmente desde el mismo punto en los cielos. Esto se llama el ciclo metónico. Es de mencionar que Metón aparece brevemente como un personaje en la obra de Aristófanes Las aves

 Tucídides floreció también en este periodo. Escribió una historia de los eventos importantes que ocurrieron durante su mandato bajo el título de Historia de la guerra del Peloponeso. Esta historia continúa solo hasta el año 21 de la guerra. Se ha dividido en ocho libros, el último de los cuales se supone que fue escrito por sus hijas, debido a su imperfección.

 Del mismo modo, Hipócrates vivió en el siglo V a. C., específicamente en el periodo denominado «siglo de Pericles». Se conservan pocos de sus escritos, y aunque la obra Corpus asignada a él fue probablemente escrita por varios autores, sus enseñanzas siguen los principios del «padre de la medicina».

 Lisias, el orador (458-380 a. C.), escribió, según Plutarco, no menos de cuatrocientos veinte y cinco discursos, aunque en la actualidad solamente se le atribuyen doscientos treinta y tres, de los cuales se conservan treinta y cuatro, siendo los más conocidos «Contra Eratóstenes», «Defensa en el juicio contra Simón» y «Sobre el asesinato de Eratóstenes».

 Contemporáneo de él fue Agatón, un poeta trágico y cómico ateniense, considerado el más importante después de Esquilo, Sófocles y Eurípides. Ahora no queda ninguna de sus obras, excepto citas en Aristóteles y otros. Subsisten menos de cuarenta de sus versos.

 El historiador, filósofo y militar Jenofonte, cuyas obras son bien conocidas, vivió alrededor de los años 431-354 a. C. Entre sus obras se destacan la Anábasis, las Helénicas y la titulada Apología de Sócrates.

 Ctesias de Cnido, que escribió una historia de los asirios y los persas, la que Justino y Diodoro han preferido a la de Heródoto, también vivió en esta época. Se han conservado algunos fragmentos de sus obras, dos de las cuales son Pérsica, que relata parte de la historia del Imperio aqueménida; e Índica, que describe la flora, la fauna y las costumbres de los habitantes del norte de la India, aunque es todo ficticio.

 Platón vivió también en ese siglo que produjo tantos autores brillantes. Se ha determinado que su vida transcurrió entre alrededor de 427 y 447 a. C. Las obras de este reconocido filósofo griego, seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles son numerosas. Todas están escritas en forma de diálogo, excepto las Cartas y la Apología, aunque esta última contiene algunos pasajes dialogados.

 De los sesenta y cuatro discursos que en la antigüedad llevaban el nombre de Iseo, uno de los diez oradores áticos, once se conservan. Él también vivió en el siglo V, y Demóstenes le imitó.

 Quedan unos treinta y dos de los discursos de Isócrates, que vivió en la misma época. Él vivió entre los años 436 y 338 a. C. Fue el creador del concepto del panhelenismo.

 Todas las composiciones del historiador Teopompo se han perdido, excepto algunos fragmentos citados por escritores antiguos. Su obra más importante, las Filípicas, compuesta de cincuenta y ocho libros, trata de la historia de Filipo II de Macedonia.

 Éforo de Cime vivió en este mismo tiempo. Él escribió una historia que comienza con el regreso de los heráclidas y termina en el año 20 de Filipo de Macedonia. Apareció en treinta libros, y es muy citado por Estrabón y otros. Es considerado el primer historiador que escribió una historia universal.

 De Aristóteles se conservan casi todos los escritos. Diógenes Laercio produjo un catálogo de ellos. Su ensayo La poética fue imitado por Horacio. Las elaboraciones de Aristóteles que se han conservado de la antigüedad están contenidas en el Corpus aristotélico.

 Esquines, contemporáneo del gran filósofo griego, escribió cinco discursos y nueve epístolas. Únicamente se conservan los discursos, de los cuales el titulado «Contra Timarco» es considerado muy importante por la gran cantidad de leyes atenienses a que hace referencia.

 Demóstenes (384-322 a. C.) fue su contemporáneo y rival. De este importante orador y político griego se conservan en la actualidad sesenta y un discursos, cincuenta y seis prólogos y seis cartas.

 Teofrasto compuso muchos libros y tratados. Diógenes enumera doscientos. De estos, veinte se conservan, entre los que se encuentran una historia de las piedras, tratados sobre plantas, sobre los vientos, señales de buen tiempo, etc. Su obra Caracteres, es un breve, pujante e incisivo boceto de los tipos morales.

 El comediógrafo Menandro fue su alumno, quien fue llamado «príncipe de la nueva comedia». Solamente se ha conservado completa El Díscolo y algunos fragmentos de las ciento ocho comedias que escribió.

 Filemón fue contemporáneo de estos dos. Sus obras, junto con las de Dífilo y Menandro, se toman como modelo de la comedia nueva griega. Los fragmentos de algunas de sus comedias están impresos con los de Menandro.

 Megástenes vivió alrededor de esta época. Escribió sobre los habitantes de la India y otras naciones orientales. Su historia es citada a menudo por los antiguos. Hay una obra ahora existente que pasa por su composición, pero que es espuria.

 Epicuro también vivió en ese tiempo. Escribió trescientos volúmenes sobre diversos temas según Diógenes. De él solo han sido preservadas tres cartas y dos colecciones de citas, siendo estas últimas Máximas capitales y Sentencias Vaticanas.

 Crisipo, de hecho, rivalizó con él en el número de obras escritas, pero no en el mérito de sus producciones. Crisipo fue el máximo representante de la escuela estoica antigua. Solo se conservan fragmentos de sus elaboraciones.

 Bión de Esmirna, el poeta pastoril, cuyos idilios son tan célebres, vivió por esta época. Es probable que Mosco, también poeta pastoral, fuera su contemporáneo, por el cariño con que lo menciona en un poema dedicado a él.

 Teócrito se distinguió por sus composiciones poéticas, de las cuales quedan treinta idilios y algunos epigramas; también un poema ridículo llamado Siringa. Se dice que Virgilio le imitó.

 Arato, el poeta didáctico, floreció por esa época; escribió un poema sobre astronomía, también algunos himnos y epigramas. Su obra más conocida es Phaenomena, que trata de los fenómenos astronómicos y meteorológicos perceptibles en el cielo.

 Licofrón o Licofronte de Calcis también vivió en este periodo. Se conservan los títulos de veinte de sus tragedias. Existe una extraña obra de este poeta, llamada Alejandra, que contiene unos 1474 versos yámbicos, por cuya oscuridad el autor ha sido llamado el «Oscuro».

 En la Antología se conserva un bellísimo himno a Zeus, escrito por Cleantes de Aso (330-300 a. C.), de cuyos escritos no se conserva ninguno, excepto este.

 Manetón vivió alrededor de este período, siendo él un egipcio que escribió en el idioma griego una historia de Egipto (Aigyptíaca). Los escritores de la Historia Universal sospechan algún error en el pasaje de Eusebio que contiene un relato de esta historia. Manetón acuñó del término «dinastía» para referirse a grupos de gobernantes con origen común.

 Esta fue también la época de Apolonio de Perge, el geómetra. Compuso un tratado sobre secciones cónicas en ocho libros. Solamente dos de su abundante obra han subsistido, Secciones en una razón dada (no el original sino una traducción al árabe) y Las Cónicas (mitad original y mitad traducción árabe).

 Los escritos de Nicandro de Colofón fueron muy apreciados. Todavía se conservan dos de sus poemas, titulados «Europeia» y «Ofiakon». Se dice que escribió cinco libros de metamorfosis, que Ovidio imitó. Escribió también historia.

 Por esta época floreció Polibio. Escribió una historia universal en griego, dividida en cuarenta tomos, misma que comienza con las guerras púnicas y termina con la conquista de Macedonia por Paulo Macedónico. Esta obra se encuentra perdida, excepto los cinco primeros tomos y fragmentos de los doce siguientes.


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