INVITACIÓN AL CANTO
—I—
Uno se pone solo en momentos y comienza a llorar
soñando en plena selva
sentados como el Fidias nos dejamos golpear
nos dejamos golpear olvidando la aldea
donde en plena noche se hace el rito del pan
y mientras más lloramos es tanta la faena
tan dura la faena y la dejamos pasar
quedándonos desnudos con el sabor y la pena
con el sol en la frente y la visión del mar
con la visión del mar y un sabor en las venas
que la sangre golpea el antiguo pedernal
cuando quedamos solos sin el pan y la aldea
—II—
Hoy has venido tú a no dejarme llorar
como una barca u hostia, naufragada
en una madreselva o lontananza del mar
ama el que tiene la plenitud del ala
el que en la guerra entre el bien y el mal
sabe lucir al sol su ruda espada
Hoy que no tenemos ni leche ni pan
y nos conformamos con la luz del alba
me dan ganas solemnes de matar
Pero vienes ¡dichosa! con tu esperanza
a construir la mía y a no dejarme llorar
porque nace una alondra en la batalla
yo te lo cuento amada mía al empezar
ora vez a morir mientras se canta
al filo de una roca precipitada al mar.
Hildebrando Juárez (1939-1984)

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